Estoy atendiendo los comentarios que me hicieron durante mi ausencia,

pero como son muchos (+500) les pido paciencia.

LAS ANTIGUAS CIVILIZACIONES DE LOS ANDES





(Observación: este texto es la traducción del artículo elaborado por el investigador David Pratt [ver link] y le agradezco muchísimo a Nicolás por haber traducido un texto tan largo pero a la vez tan interesante de leer.)




CONTENIDO

Primera parte (las misteriosas civilizaciones antiguas de los Andes):

   1 - Los incas
   2 - Las culturas anteriores a los incas
   3 - Los contactos transoceánicos

Segunda parte:

   4 - La extraordinaria masonería “inca”

Tercera parte (los impresionantes sitios arqueológicos de los Andes):

   5 - Sitios “incas”
   6 - Tiwanaku
   7 - Las figuras de Nazca





I -  LOS INCAS



En 1532, Francisco Pizarro y un pequeño grupo de mercenarios españoles llegaron al desierto costero de Perú y continuaron su viaje hacia las mesetas andinas.  En esa época, el Imperio Inca (conocido como Tahuantinsuyo o “los cuatro extremos del mundo”) se extendía por 5’500 km desde el sur de Chile hasta Colombia y tenía una población de 10 millones de personas.

Los españoles persuadieron al regente inca (Atahualpa) a un encuentro supuestamente pacífico y lo tomaron prisionero, prometiendo liberarlo si se pagaba un gran rescate, consistente en llenar una habitación con oro y otras dos con plata. El rescate (avaluado en casi US$ 50 millones según los estándares actuales) fue pagado debidamente, pero los conquistadores asesinaron a Atahualpa y marcharon sobre Cuzco, la capital inca.

Manco Cápac, medio hermano de Atahualpa, fue puesto como regente marioneta, pero después de unos pocos años de obediencia, éste se rebeló y en 1536, el ejército inca se agrupó en las afueras de los muros cuzqueños y en la fortaleza de Sacsahuaymán, librándose una feroz batalla contra los españoles. Pero con la ayuda de sus caballos de guerra, armas de hierro y la audacia, menos de 200 conquistadores lograron vencer a 100’000 guerreros incas, pasando a 1’500 de ellos por el filo de la espada.

Unos pocos años después y con la llegada de refuerzos hambrientos de oro desde Panamá, fue aniquilada toda resistencia seria contra los españoles y el último reducto inca de la selva, en Vilcabamba, cayó en 1572.

Aún así, hay varias razones por las que las primeras fases de la conquista por parte de los españoles del poderoso imperio inca  fue exitosamente cumplido sin requerir a grandes batallas.

Primero, los incas estaban divididos, pues a la muerte del onceavo regente, Huayna Cápac (en el año 1527) le siguió una guerra civil en la que Atahualpa destronó a su hermano Huáscar.

Segundo, luego de la llegada de los españoles a Centroamérica, se expandieron enfermedades infecciosas en el sur del continente, tales como la viruela, con lo que se redujo la población en 2/3.

Y tercero, el octavo monarca inca había profetizado hacia 1432 que dentro de cinco generaciones vendrían extranjeros a conquistar su pueblo. Huayna Cápac más tarde declaró que él sería el último emperador, e instruyó a sus hijos y al resto de su corte para obedecer y servir a los invasores [1].

De esta forma, los conquistadores inicialmente eran considerados como “viracochas” (en referencia a Viracocha, el dios creador y legendario importador blanco de la cultura). Sin embargo, debido a su codicia y brutalidad, rápidamente fueron clasificados como demonios.



La historia del Imperio Inca

Según la historia oficial de los antiguos peruanos (y como lo mostró por ejemplo, Garcilaso de la Vega, hijo de un conquistador y de una princesa inca), los incas llegaron al área de Cuzco en el siglo XII d. de C., y habían sido gobernados por 13 monarcas incluyendo a Atahualpa.

Pero esta versión puede referirse sólo a la última dinastía, ya que según Blas Valera, hijo de un conquistador y una nativa, y quien recopiló información de sacerdotes peruanos y descendientes de los amautas (los sabios). En realidad existieron 101 gobernantes, lo que nos transportaría hacia el año 1220 a. de C.

La excavaciones realizadas en el sitio arqueológico de Marcavalle (ubicado a 4 km al sur de Cuzco) revelaron que el valle de Cuzco fue habitado ininterrumpidamente por una sociedad agrícola y de pastoreo desde el año 1400 a. de C. [2]

Al comienzo, los incas colaboraron pacíficamente con otros grupos étnicos en la región de Cuzco, hasta que alrededor del año 1430, los chancas del norte invadieron el área. Y luego de derrotarlos, los incas comenzaron el periodo de expansión bajo el mando de Pachacuti, haciendo que el quechua fuera la lengua oficial y el culto al sol la religión del imperio.


La expansión inca [3].

El panteón inca estaba presidido por Viracocha, seguido de Inti (el dios sol) y Pachamama (la diosa de la tierra).

Se dice a menudo que Viracocha significa “espuma del mar”, pero en un sentido más literal quiere decir “grasa del mar”, la cual en ese entonces era considerada un símbolo de vida y fortaleza. Y otra interpretación posible es que signifique plano inclinado del mar celestial”, en referencia a la inclinación de la eclíptica hacia el ecuador celeste [4].

De acuerdo a la versión estándar de la mitología inca, el primer regente del reino de Cuzco se llamaba Manco Cápac, y en una leyenda se afirma que era hijo de Viracocha, y en otro relato se menciona que fue traído desde las profundidades del lago Titicaca por Inti. Y de aquí que se sostuviera que el soberano inca era el “hijo del sol”.

Los mayas de Centroamérica creían vivir durante la cuarta era mundial, la cual se sabe que terminó en el 2012 de nuestra era, mientras que los aztecas sostenían que ellos eran contemporáneos de la quinta edad. Y de manera similar, los incas pensaban que su cultura se encontraba en la quinta era, o del “quinto sol”.

En la primera era, los hombres eran nómadas, vivían en cavernas y tuvieron que luchar con animales salvajes. Mientras que en la segunda era, ellos vivían en toscas casas redondas en asentamientos fijos. Y en la tercera era, la humanidad se multiplicó, practicaba la textilería, construyeron casas parecidas a las de hoy, cultivaron plantas y vivían en armonía. Pero en la cuarta era, las guerras surgieron. Comenzaron con conflictos internos. Luego los guerreros dejaron los campos y sus familias, y se llevaron a cabo sacrificios humanos.

Se dice que cada era global finaliza con un cataclismo, y así la primera terminó por acción del agua, la segunda por la “caída del cielo” (¿tal vez se refieran a un cambio de los polos?), la tercera por el fuego y la cuarta por aire [5].

(Y es interesante constatar que esta idea de que la evolución se efectúa a través de ciclos y que al final de cada ciclo hay una gran destrucción, es también compartida por otras religiones como el hinduismo, y también por enseñanzas esotéricas como la teosofía.

Y también esas enseñanzas tenían otros conceptos similares como el siguiente.)

Los incas creían que “en este mundo somos exiliados de nuestra Tierra Original, la cual se encuentra en el mundo superior”. Y en las crónicas andinas, la dura experiencia que se requería para encontrar el camino de vuelta a los reinos celestes se simbolizaba frecuentemente por el cruce de un puente estrecho construido de cabello humano que se extendía sobre un río caudaloso [6].

Los budistas usan una metáfora similar, hablando sobre la búsqueda de “alcanzar la otra orilla”, significando así la llegada al Adeptado, o como lo llaman los textos de la Gran Pirámide egipcia: “la vida de millones de años”.

La posterior encarnación en la Tierra es entonces innecesaria y el iniciado puede optar entre ingresar al Nirvana y dejar la tierra atrás, o quedarse en el planeta por compasión y ayudar a acelerar el progreso de la humanidad.

Desafortunadamente y a pesar de los ecos que había en las creencias incas de la Sabiduría Antigua, los soberanos andinos abandonaron las instrucciones del “Padre Sol” quien les dijo que debían gobernar una sociedad basada en la justicia y la razón, con piedad, compasión y templanza, e introdujeron la práctica degenerada de los sacrificios humanos para según ellos aplacar a los dioses, lo cual es consecuencia de tomar literalmente y erróneamente el simbolismo de ciertos ritos de iniciación [7].

Por ejemplo, los incas llevaban a cabo sacrificios de niños durante o después de eventos importantes, tales como la muerte de un monarca o durante una hambruna [8].

La sociedad inca estaba fuertemente reglamentada y existía igualdad entre los habitantes, tanto en términos sociales como materiales. Y es así que desde el nacimiento hasta la muerte, sus vidas (incluyendo las ocupaciones, el estatus social, sus hogares y el matrimonio) estaban ya planeadas y reguladas según las leyes prevalentes.

Los jefes de cada familia recibían una porción de tierra acorde al tamaño de su grupo y se permitía que los residentes de cada comunidad mantuvieran un tercio de los frutos de su labor, y el resto se destinaba al Estado como pago al gobierno y al ejército, para financiamiento de las guerras, la manutención de la familia real y la religión ceremonial.

También la ley y el orden eran aplicados rígidamente: el delito más serio era la blasfemia, ya sea que fuera dirigida al sol, a los sacerdotes o a los habitantes incas. Y la condena era la tortura y la muerte, como asimismo se penalizaban de igual manera el asesinato y el adulterio.

Los culpables de robo o deshonestidad eran marcados con hierro candente. Los mitómanos y chismosos eran azotados luego del primer delito, golpeados con una porra la segunda vez, y sus lenguas clavadas a una tabla en la tercera ocasión.

Pero los castigos más severos era para los sacerdotes y las sacerdotisas, y así por ejemplo: una sacerdotisa virgen del culto solar que rompiese sus votos era quemada viva, su pueblo destruido y asesinados muchos de sus habitantes [9].

El conquistador Mancio Serra de Leguisamo, en un momento de arrepentimiento, escribió lo que sigue sobre el impacto de la conquista en la moral inca:

« Los incas estaban tan acostumbrados a no cometer delitos ni excesos (y tanto por hombres como por mujeres, y tanto por los clases ricas que por la clases humildes), que cuando un indio dejaban abierta y puesta una escoba o un palo pequeño atravesado en la puerta para señalar de que no estaba allí su dueño, con esto bastaba para que nadie entrara dentro, ni tomara de las cosas que allí se econtraban.

Pero cuando ellos vieron que nosotros poníamos puertas y llaves en nuestras casas, entendieron que era de miedo hacia ellos, para evitar que nos matasen, pero no porque pensaran que nos fueran a robar. Y así cuando vieron que había entre nosotros ladrones y hombres que incitaban al pecado a sus mujeres e hijas, nos tuvieron en baja consideración.

Y han venido a tal rotura en ofensa de Dios estos nativos por el mal ejemplo que les hemos dado en todo, que aquel extremo de no hacer cosa malas se ha convertido en que hoy ninguna o pocas cosas hacen buenas. » [10]





SUS LOGROS


A) Una impresionante arquitectura

La civilización inca está vinculada a la magnífica arquitectura monumental que adorna sus sitios sagrados, y los bloques de piedra poligonal calzan tan perfectamente que ni siquiera una hoja de afeitar se puede insertar entre ellas, y tampoco se utilizó argamasa.

Los templos mejor conocidos y otras estructuras se encuentran en Cuzco, Sacsahuaymán, Ollantaytambo, Písac y Macchu Picchu. No obstante y como veremos más adelante, no hay razón alguna para atribuir todos los ejemplos de este método de construcción a este pueblo.


Detalle de una pared “inca” en Cuzco [1].



B) Un impresionante sistema de agricultura

Los principales arqueólogos asumen que los incas construyeron muchas de las terrazas agrícolas que cubren las laderas de los cerros en el Valle Sagrado, a través del cual corre el río Urubamba (y el cual era considerado como contraparte terrestre de la Vía Láctea).

Las terrazas usualmente tienen muros de contención hechos de ásperas piedras sin labrar, pero en las comarcas incas imperiales como Chinchero, Písac, Yucay y Ollantaytambo, hay paredes más altas construidas con piedra cortada.

Las terrazas se componen de una capa inferior de escombro común para propósitos de drenaje, y de una capa más elevada de buena tierra vegetal que en ocasiones tenía que ser transportada por largas distancias a la montaña desde el valle inferior.

Comúnmente, las terrazas tenían entre 2.4 a 4.3 m de altura y un ancho de 1.8 a 4.6 m, y sólo un metro de anchura en las laderas escarpadas. De esta manera, en las regiones de los Andes son muy conocidas las laderas de cerros que contienen hasta 100 terrazas, puestas una sobre la otra.

Como escribió Hiram Bingham:

-         Con justa razón, uno queda atónito cuando piensa en cuántos millones de horas de trabajo se necesitaron para construir esas terrazas de cultivo.” [2]


Terrazas en Písac, Valle Sagrado.



Terrazas en Moray.

La cuenca gradada en Moray tiene 183 m de ancho y 79 m de profundidad, y las 12 terrazas se sostienen por paredes de roca, algunas de hasta 7.5 m de alto. Se piensa que las primeras seis terrazas fueron hechas por el pueblo pre-inca de Wari que ocupó la región entre los años 600 y 1100 d. de C.

Algunos piensan que Moray era un complejo ritual, y otros creen que era un gran laboratorio agrícola donde se ensayaban diferentes tipos de suelo, variedades de plantas y regímenes de temperatura, ya que la estructura de la cuenca produce un rango de diferentes temperaturas en el suelo [3].




C) Un impresionante sistema de caminos

Los incas emplearon un extenso sistema de caminos, pero no fue creado por ellos, ya que simplemente adaptaron y extendieron las rutas hechas por los ingenieros pre-incas.  En su punto más alto, la red tenía 5’600 km de largo e incluía 23’000 km de caminos interconectantes, superando de esta forma el tamaño del sistema de caminos romano (y del que también existía previamente una gran parte).

Los caminos incas estaban construidos en lechos de mampostería, y tenían alrededor de 7.3 m de ancho, aunque a menudo se angostaban en las montañas. Las rutas eran niveladas y suavizadas con pavimento, y en algunos lugares por recubrimiento de piedra molida mezclada con limo y cemento bituminoso.

En ciertos sectores, los caminos se cortaban a través de las montañas por varios kilómetros, se rellenaban grandes desfiladeros con sólida mampostería y los ríos eran atravesados por medio de un puente en suspensión anclado a una torre gemela de piedra en cada extremo.

Las sogas de esos puentes estaban hechas de fibra vegetal firmemente entrelazada, y eran tan gruesas como el cuerpo de una persona. El más famoso de esos puentes todavía existe y cruza el río Apurimac en los Andes peruanos, con cuerdas de cerca de 46 m.

Algunas rutas pre-incas tenían hasta 30 m de ancho y se extendían por cientos de kilómetros, y hasta hoy se desconoce la razón de su gran anchura [4].


Los caminos “incas” [5].



D) Una impresionante técnica de registrar

El pueblo inca usaba quipus para mantener registros generales, censales y de contabilidad, que consistían en pelotitas de cordel anudadas y en las que el número, tipo y espaciado de los nudos, así como el color y tipo de la cuerda y la estructura general del quipu representaban información.

Se piensa que algunos quipus eran como tal literalmente, pues en ellos los nudos se combinaban con signos rectangulares u ovales coloreados (en forma de “poroto”), conocidos como tocapus, los que también aparecen en textiles y otros objetos. Y de hecho, los tocapus debieran considerarse como un sistema ideográfico desarrollado en lugar de escritura en un sentido estricto.

Muchos quipus con elaborada simbología fueron quemados por los españoles, mientras que otros fueron ocultados o destruidos por los propios incas [6].


Un antiguo grabado de un inca sosteniendo un quipu.



D) Otras proezas

La aserción general de que los incas no tenían una forma genuina de escritura es incorrecta, ya que dicho sistema era conocido como quilcas, y antecede al uso de los quipus.

Blas Valera sostuvo que los secretarios imperiales escribían en hojas de banano y sobre piedras. Además, varias otras crónicas cuentan que en épocas antiguas el soberano inca reunía a los sabios de todas las provincias y ordenaba que se escribiera la historia de cada regente y de las tierras conquistadas, junto con los mitos y las leyendas típicas.

Los textos se registraban en láminas pegadas en grandes tablas y puestas en marcos de oro puro, y eran almacenados en el Coricancha, o Templo del Sol, en Cuzco, que sólo el soberano inca y algunos expertos eran capaces de leer.

Los invasores españoles derritieron los marcos dorados y destruyeron casi todos los lienzos. Pero se menciona que cuatro de ellos fueron enviados al rey aunque actualmente no hay rastro de ellos. Y el inca Pachacútec VII prohibió el uso de la escritura cuando un oráculo decretó que ello era necesario para poner término a una epidemia [7].

En un grupo de momias de llamas (sacrificadas en el desierto del sur peruano hace unos 1000 años), se encontró una antigua lana de auquénido, posiblemente pre-inca y muy superior a muchas de las fibras conocidas actualmente. El filamento era incluso más fino que el casimir y parece haber sido resultado de una crianza selectiva de llamas [8], por lo que algunos autores han sugerido que las asombrosas variedades de maíz y papas en el antiguo Perú deben de ser consecuencia de experimentos genéticos [9].



Referencias

  1. William Sullivan, The Secret of the Incas: Myth, astronomy, and the war against time, New York: Three Rivers Press, 1996, p. 251, 255-7.
  2. Harold T. Wilkins, Mysteries of Ancient South America, Kempton, IL: Adventures Unlimited Press, 2005 (1947), p. 143-4; Enrico Mattievich, Journey to the Mythological Inferno: America’s discovery by the ancient Greeks, Denver, CO: Rogem Press, 2010, p. 144-6.
  3. http://en.wikipedia.org/wiki/File:Inca-expansion.png
  4. The Secret of the Incas, p. 108-9; Viracocha, http://en.wikipedia.org/wiki/Viracocha.
  5. The Secret of the Incas, p. 26-7.
  6. Graham Hancock y Santha Faiia, Heaven’s Mirror: Quest for the lost civilization, London: Michael Joseph, 1998, p. 282, 295.
  7. H.P. Blavatsky, Isis sin Velo, Pasadena, CA: Theosophical University Press (TUP), 1972 (1877), 2:564-5.
  8. http://en.wikipedia.org/wiki/Human_sacrifice; http://en.wikipedia.org/wiki/Child_sacrifice_in_pre-Columbian_cultures.
  9. A. Hyatt Verrill, Old Civilizations of the New World, New York: New Home Library, 1942 (1929), p. 282-8.
  10. Citado en Mysteries of Ancient South America, p. 167; http://www.elhistoriador.com.ar/documentos/conquista_y_colonia/manso_serra_de_leguizamon_un_conquistador_arrepentido.php

Logros
  1. http://en.wikipedia.org/wiki/File:Inka_mauern_cuzco.jpg.
  2. Hiram Bingham, La Ciudad Perdida de los Incas, London: Phoenix, 2003 (1952), p. 39-40.
  3. Science Frontiers, nro. 174, 2007, p. 1.
  4. W.R. Corliss (compilación), Ancient Infrastructure: Remarkable roads, mines, walls, mounds, stone circles, Glen Arm, MD: Sourcebook Project, 1999, p. 323-5; Peter James y Nick Thorpe, Ancient Inventions, New York: Ballantine Books, 1994, p. 52-3.
  5. www.colorado.edu/geography/class_homepages/geog_3251_sum08/02_inca_roads.jpg.
  6. Igor Witkowski, Axis of the World: The search for the oldest American civilization, Kempton, IL: Adventures Unlimited Press, 2008, p. 174-9, 184; W.R. Corliss (compilación), Archeological Anomalies: Graphic artifacts I – coins, calendars, geoforms, maps, quipus, Glen Arm, MD: Sourcebook Project, 2005, p. 160-3.
  7. Mysteries of Ancient South America, p. 141-4; Axis of the World, p. 173-4, 180-1; Graeme R. Kearsley, Mayan Genesis: South Asian myths, migrations and iconography in Mesoamerica, London: Yelsraek Publishing, 2001, p. 537.
  8. W.R. Corliss (compilación), Archeological Anomalies: Small artifacts – bone, stone, metal artifacts, prints, high-technology, Glen Arm, MD: Sourcebook Project, 2003, p. 49.
  9. Carlos Fernández-Baca Tupayachi, El Otro Saqsaywamán: La historia no contada, Lima: DFBS, 2000, p. 179.







II -  LAS CULTURAS ANTERIORES A LOS INCAS




La teoría del poblamiento americano (el cual se convirtió en dogma científico a mediados del siglo XX) postulaba que América no tenía poblaciones humanas hasta hace unos 14’000 años atrás, cuando los migrantes de origen mongol del noreste de Asia comenzaron a transitar sobre el Estrecho de Bering, y por consiguiente esta teoría considera que Sudamérica fue poblada a penas por primera vez hace unos 9’000 ó 10’000 años atrás.

Otra teoría dice que con excepción de una breve visita por parte de los vikingos en el siglo XI, el primero en descubrir América más tarde fue Cristóbal Colón en 1492.

Pero en la actualidad, muchos científicos han aceptado la posibilidad de que hayan existido migraciones que daten de varios miles de años antes del año 14’000 a. de C., y como se muestra en el libro "The Ancient Americas", existe evidencia de que América fue colonizada por migrantes de diversas partes del mundo durante el transcurso de millones de años, y que incluso en los pasados 4’000 años varios exploradores y viajeros visitaron el continente antes que Colón.

Según la tradición teosófica, el último gran fragmento de la antigua Atlántida en hundirse fue la isla de Poseidonis (denominada “Atlántida” por Platón), la cual era una gran isla localizada en medio del Atlántico opuesta al Estrecho de Gibraltar y que se sumergió hace unos 11’500 años [1].

En el periodo que condujo a su hundimiento final, hubo olas de migrantes que huyeron de Poseidonis y otras islas pequeñas, a medida que la inestabilidad geológica aumentaba.

Algunos de esos migrantes se asocian con la aparición de las culturas posteriores del Cromañón en Europa Occidental y en el norte de África, las cuales comenzanron hace unos 40’000 años, mientras que en América también se han descubierto esqueletos caucasoides y de cromañones. La literatura teosófica, además, sostiene que hubo una fuerte influencia atlante sobre los amerindios, incluyendo a los últimos mayas e incas [2].

La fecha oficialmente aceptada para la civilización más antigua en Sudamérica gradualmente se ha ido poniendo más atrás en el tiempo a medida que salen a la luz nuevos descubrimientos. Y algunas de las principales culturas preincas de los últimos miles de años se describirán más adelante, poniendo el foco principal en Perú. Asimismo, tampoco puede descartarse la posibilidad de que algunos de los artefactos y estructuras atribuidos a dichas culturas en realidad sean el trabajo de grupos todavía más antiguos.

Las pruebas de radiocarbono para el material orgánico hallado en sitios arqueológicos (huesos, carne, madera, etc.) juegan un rol fundamental en la datación de culturas que se desarrollaron en los últimos miles de años. Sin embargo, este metódo tiene dos principales fuentes potenciales de error que son:
  • La tasa variante del C14 (un isótopo de carbono radioactivo relativamente raro) al C12 (el isótopo de carbono más abundante) en la atmósfera.
  • Y la contaminación de la muestra que está siendo datada,
y es así que los errores resultantes pueden mostrar brechas enormes de cientos o incluso miles de años.

Pero incluso si la fecha es exacta, esto solamente nos indica la edad de la muestra y que ciertos grupos humanos estaban presentes en el área estudiada, pero no necesariamente nos confirma la fecha más antigua en que se habitó el área o la fecha original de construcción de algunas estructuras líticas en el sitio.

Además, hay una cierta selectividad en el reporte de los resultados y así por ejemplo, un arqueólogo admitió:

-         Si una fecha de C14 apoya nuestras teorías, la ponemos en el texto principal. Si no las contradice completamente, la colocamos al pie de página. Y si está completamente fuera de rango, la descartamos.”

La expresión “fuera de rango” se refiere no solamente a edades que son demasiado viejas, sino también a las que son demasiado recientes, y estas últimas se consideran como indicios de actividad humana tardía en un sitio.

No obstante, ello también podría aplicarse a las fechas más antiguas determinadas hasta el momento para un sector [3], y en consecuencia, los pronunciamientos dogmáticos sobre la cronología de los sitios arqueológicos basados en la datación de carbono deberían considerarse cuidadosamente.

Los esqueletos peruanos más antiguos hallados hasta ahora datan del año 7000 a. de C., y se describe a estos colonizadores con cara ancha, cabeza puntiaguda y una altura de 1.6 m.

Sin embargo, se han descubierto pinturas rupestres más antiguas en Toquepala (Tacna, 7600 a. de C.) y casas en Chilca (Lima, 7800 a. de C.). Y los hallazgos de artefactos han llevado a un creciente número de científicos a considerar que Perú fue colonizado por primera vez hace unos 20’000 años o más [4].


Mapa de Perú.



A continuación , les menciono brevemente las principales civilizaciones preincas conocidas:


1. La cuenca de Ayacucho

Ubicada en el Perú central consta de sitios arqueológicos que datan desde el año 25’000 a. de C. hasta el año 1470 d. de C., y el territorio fue ocupado por una serie de 23 culturas [5].

Los artefactos más antiguos son herramientas de piedra y hueso usados por una cultura cazadora-recolectora precerámicos.



2. El valle de Chilca

Se ubica en la costa de Perú, entre las montañas de los Andes y el Océano Pacífico, y fue una importante ruta comercial hacia las altiplanicies. Los cazadores-recolectores habitaron esta región del año 6000 al año 2500 a. de C., y sus dos principales sitios son: Tres Ventanas y Kiqche en donde se cultivaban formas primitivas de vegetales como papas, batatas y ollucos, y también se domesticaban camélidos como las llamas [6].



3. La civilización de Norte Chico

También conocida como Caral Supe, se asocia con unos 30 grandes centros poblacionales en la costa peruana norte central, y actualmente se considera la civilización más antigua conocida en América, cuya eclosión se estima fue entre el año 3000 y el año 1800 a. de C.

Fue una cultura precerámica, pero es conocida por su arquitectura monumental, que incluye grandes plataformas de montículos construidos con piedra de cantera y adoquines de río, y sus plazas circulares hundidas.

Uno de los principales lugares es Caral, un gran asentamiento urbano en el valle de Supe (a unos 120 km al norte de Lima) que abarca más de 60 hectáreas. La pirámide principal cubre un área equivalente a casi cuatro estadios de fútbol y tiene 18 m de altura. Se piensa que Caral es el modelo de diseño urbanístico adoptado por las civilizaciones andinas desarrolladas durante los siguientes cuatro milenios.

Existen otros 19 grandes complejos piramidales repartidos a través del valle de Supe que podrían haber albergado una población total de 20’000 personas. Se piensa que una pieza textil anudada y descubierta en excavaciones en Caral es un quipu primitivo [7].


Pirámides en Caral.

El sitio Áspero en el valle de Supe cubría 13.2 hectáreas y sus 17 montículos incluían 6 pirámides truncadas. La más grande se llama “Huaca de los Ídolos”, que medía 40 por 30 m y tenía habitaciones y cámaras en su cima.

Las paredes de la plataforma externa están construidas de grandes rocas basálticas angulares colocadas en mortero de adobe con una superficie suave externa recubierta de yeso y pintada de vez en cuando. Las fechas de radiocarbono asociadas para esta edificación van del año 2900 al año 1970 a. de C. [8].


Reconstrucción del “Huaca de los Ídolos” en Áspero (cortesía de J.Q. Jacobs).

Las cámaras más antiguas situadas a más bajo nivel datan del cuarto milenio a. de C. y su uso continuó por miles de años, primero en forma circular y más tarde rectangular.

Michael Moseley sostiene que el énfasis en la duración de los espacios sacrosantos más “hundidos” atestigua el origen de los mitos andinos de la humanidad que emergió de cavernas, fuentes y agujeros en la tierra. Y además de ser lugares para representar el nacimiento del género humano, las cámaras pueden haberse usado para venerar a Pachamama (la Madre Tierra) al descender a su “útero” y salir de él simbólicamente durante las ceremonias.

A veces las plazas subterráneas permanecen cerca de las plataformas de montículos, evocando “imágenes de procesiones rituales que descendían al interior de la Madre Tierra y subiendo después al Padre Apu [espíritu de la montaña]” [9].



4. El Paraíso

Se sitúa en el valle del río Chillón, a 2 km del Océano Pacífico, en el Perú central. Fue el sitio preceramista más grande en los Andes, y estuvo habitado aproximadamente desde el año 1800 hasta el año 1200 a. de C.

El sitio consiste en 13 ó 14 montículos espaciados sobre una superficie de 60 hectáreas con un grupo nuclear de otros siete montículos en forma de U con una plaza central.

Las construcciones están compuestas de unas 100’000 toneladas de roca, y al igual que en otros sitios, se llevaron escombros y piedras en bolsos de junco cosidos y apilados tras los muros de contención.

Las ruinas fueron hogar para una población de 1500 a 3000 personas que pescaban, recolectaban raíces y frutos silvestres, cazaban animales salvajes, cultivaban algodón para elaboraciones textiles y fabricaban canastas [10].


Reconstrucción de un complejo monumental prototípico en forma de U (cortesía de J.Q. Jacobs). Existen al menos otros 25 sitios documentados en Sudamérica que comparten la misma disposición distintiva de El Paraíso [11].



5. El valle de Casma

Situado en la costa noroeste de Perú tiene numerosos sitios arqueológicos. El principal es Sechín Alto, el cual estuvo poblado entre el año 1800 y el año 900 a. de C.

James Jacobs escribe:

« Con un plan monumental en forma de U que abarcaba cerca de 200 hectáreas, es una de las construcciones más grandes jamás edificadas en la América prehispánica. Cinco plazas se extienden por 1.4 km desde el montículo central, tres con salones centrales hundidos, uno de los cuales tiene cerca de 80 m de diámetro. El montículo principal mide 44 por 300 por 250 m, convirtiéndolo en  la construcción individual más grande en el Nuevo Mundo durante el segundo milenio a. de C. El montículo fue recubierto con bloques de granito, y algunos de ellos pesan más de dos toneladas. » [12]

Comenzando cerca del año 900 a. de C., prácticamente todos los centros costeros fueron abandonados en el espacio de un siglo o dos, coincidiendo con varios cientos de años de sequía severa.


Reconstrucción del complejo monumental de Sechín Alto (cortesía de J.Q. Jacobs).



Pared con empalizada de granito (4.15 m de alzada) ubicada en Sechín Alto y compuesta por 400 esculturas [13], las que parecen haber sido montadas aleatoriamente desde otro sitio.



La primera de estas dos esculturas muestra a un hombre amputado en la cintura [14].

En 2007, un grupo de arqueólogos descubrió una plaza hundida y circular de 5500 años de antigüedad, perteneciente al complejo Sechín Bajo en Casma, y la cual es una de las estructuras más antiguas reconocidas en América, y que permaneció oculta bajo una construcción posterior. La plaza tiene niveles más bajos que podrían ser incluso más antiguos [15].



6. La cultura Chavín

La cultura Chavín habitó las mesetas nortinas de los Andes peruanos, a medio camino entre los bosques tropicales y las planicies costeras [16]. Floreció desde los años 900 al 200 a. de C., aunque su fase formativa en varias regiones de Perú data del 1600 a. de C., y por largo tiempo se consideró como la primera civilización peruana.

El pueblo Chavín cultivaba plantas usando sistemas de irrigación, domesticaban llamas, desarrollaron técnicas metalúrgicas de oro, plata y cobre, y produjeron hermosos artefactos áureos. También confeccionaron exquisitos textiles, cerámica e instrumentos musicales.

Las formas de arte Chavín evidencian amplio uso de una técnica conocida como “rivalidad de contornos”, siendo uno de los ejemplos más finos de este método la llamada Estela Raimondi, de 2 m de alto y hecha de granito abrillantado.

El arte es difícil de comprender porque en su tiempo podía ser interpretado sólo por los sumos sacerdotes. Además, algunas cabezas esculpidas tienen mucosidad saliendo de la nariz, lo que sucede cuando se usan ciertas drogas alucinógenas.


Territorio de Chavín [17].



La Estela Raimondi, Chavín de Huántar. Presenta un tallado extraordinariamente sofisticado de un grupo de dioses, que también es visible si la estatua se invierte. Esta estela no pudo haber sido esculpida con herramientas de piedra o cinceles de cobre [18].


Se considera que el principal logro arquitectónico de la cultura Chavín es el destacado templo conocido como “El Castillo” en Chavín de Huántar, una construcción que cubre 15 hectáreas. Sin embargo, la edad de la sección más antigua del templo es desconocida, aunque se estima una fecha que va del 700 d. de C. al 1300 a. de C.

Construida de granito blanco y caliza negra traída de canteras distantes, sus paredes y galerías estaban repletas de esculturas de feroces deidades con rasgos felinos, y tiene siete grandes habitaciones subterráneas.

Y sobre este punto, Michael Moseley escribe:

« Si bien El Castillo tiene menos de una décima parte del tamaño con respecto a la gran plataforma de Sechín Alto, en aquél se compensa con una destacada ingeniería, fina mampostería y un maravilloso arte lítico.

La ingeniería es fascinante porque un cuarto del Castillo interno es hueco y tiene un laberinto de estrechas galerías techadas con grandes bloques de piedra. Construidas a diferentes niveles, algunas galerías están conectadas por escaleras y un elaborado dédalo de pequeños desagües y respiraderos que pasan por debajo de las plazas exteriores.

Al descargar agua a través de los conductos y transportar el sonido hacia las cámaras y luego fuera del templo de nuevo, ¡podía, literalmente, estar hecho para producir un gran rugido!

Sin duda alguna, el trabajo lítico en Chavín de Huántar fue producto de un artesano maestro, y el Castillo muestra una obra de ingeniería profesional como también una importante labor corporativa » [19]


El Castillo, Chavín de Huántar [20].


Entrada al Castillo.



7. La cultura mochica

La civilización Moche (también conocida como Cultura Temprana Chimú) se desarrolló en la costa del norte de Perú entre el año 100 al año 800 d. de C. [21]

Los moche son conocidos particularmente por su sofisticada cerámica y alfarería, experta metalurgia, construcciones monumentales e impresionantes sistemas de irrigación. Fueron un pueblo guerrero, y muchas de sus obras cerámicas muestran brutales escenas de sacrificios humanos y libaciones de sangre.

Los moche también fueron comerciantes y tuvieron contacto con la cultura Ica-Nazca del sur. Y probablemente la desaparición de los moche se precipitó en el siglo VI por un notorio fenómeno de El Niño que provocó 30 años de lluvia intensa e inundaciones seguidas por 30 años de sequía.

En su capital, los moche construyeron dos pirámides de cima aplanada, el “Huaca del Sol” (o “Pirámide del Sol”) y el “Huaca de la Luna” (“Pirámide de la Luna”). El primero consistía en unos 130 millones de ladrillos de adobe y fue la estructura precolombina más grande construida en América, que los españoles destruyeron parcialmente cuando profanaron sus tumbas para buscar oro. Hoy, su plataforma mide 340 m por 160 m y se alza por otros 40 m. El Huaca de la Luna próxima es un templo mejor preservado, pero más pequeño.


Huaca del Sol.

La tumba del Señor de Sipán es un sitio moche que se encontró intacto y no profanado en el valle de Lambayeque, a 35 km de Chiclayo, en 1987. El complejo consta de tres grandes pirámides de ladrillo de barro con cumbres aplanadas, y el regente de Sipán fue enterrado en ese lugar hacia el año 200 d. de C.

Su tumba ha revelado un extraordinario grupo de artefactos, incluyendo oro finamente labrado y adornos de plata, grandes figurines de cobre y bañados en oro, y cerámica alfarera hermosamente decorada. Las láminas de oro y plata y la joyería de cobre pudieron ser hechas sólo con la ayuda de electrólisis [22].



8. La cultura Chimú

Se desarrolló en los mismos valles costeros del norte peruano donde los moches existieron siglos antes, y permanecieron desde aproximadamente el año 1000 d. de C. hasta fines de los años 1400. El estado Chimú tuvo una expansión considerable al terminar el siglo XIII y a comienzos del XIV, pero fue conquistado por los incas alrededor del año 1475. Los chimú fueron diestros alfareros y trabajadores de metales, y construyeron elaborados sistemas de irrigación. Su ciudad capital, Chan Chan, abarcaba más de 20 km2 y tenía una población cercana a las 70’000 personas [23].

Además, el pueblo chimú rendía culto a la luna y consideraba al sol como destructor y momificaba a sus muertos.

El canal La Cumbre (o canal intervalle) mide varios metros de ancho y 113 km de largo, y se piensa que fue construido por los chimú alrededor del año 1050 al año 1300 d. de C. para traer agua del río Chicama al valle de Moche.

Dicho canal es parte de una compleja red de acueductos para transportar agua desde esteros montañosos a campos irrigados. Puesto que corre a través de terreno agreste, la obra representa una enorme cantidad de trabajo, y evidencia un alto nivel de experticia en ingeniería hidráulica.

Algunas partes del canal fueron cortadas a través de roca y suelo, y muchos kilómetros se extendían entre terraplenes de suelo rocoso. En ciertos lugares sobrepasaba los 21.4 m por encima del terreno circundante.

Mantener la pendiente apropiada en un país montañoso no era tarea sencilla, pues para alcanzar la máxima eficiencia hidráulica, la sección en cruz del canal cambia alrededor de las curvas y la textura de las paredes del canal era modificada donde se consideraba necesario para disminuir la velocidad del agua.

Se cree que el canal nunca se usó en su totalidad porque las fuerzas tectónicas reiteradamente levantaban o hundían las secciones, y hoy varias de ellas se extienden cuesta arriba [24].

Sin embargo, el canal podría ser más antiguo de lo que se piensa actualmente.

Los chimú construyeron estructuras defensivas altas y sofisticadas con millones de bloques de adobe. La Fortaleza, una construcción ubicada en Paramonga (a 200 km al norte de Lima) fue iniciada por dicha cultura y más tarde modificada por los incas [25]. Para proteger el imperio chimú, se construyeron murallas de 1.5 a 2 m de alto comenzando en torno al año 500 a. de C.

La Gran Muralla Chimú de Perú, descubierta durante una inspección aérea en 1931, era mucho más ambiciosa y se extendía por más de 80 km tierra adentro, y también se construyeron varios fuertes circulares y rectangulares a lo largo del muro.

Esta edificación se compone de roca fracturada y cemento adobe, y actualmente promedia unos 2 m de altura. Originalmente tenía entre 3.7 a 4.6 m, mientras que en algunos sectores todavía tiene de 6 a 9 m de alto en los cruces de barrancos.

Se han descubierto también otras grandes murallas atribuidas a los chimú y los incas construyeron su propia Gran Muralla más al sur, en Bolivia; hecha con rocas fracturadas, la cual probablemente tenía unos 240 km de largo y parece ser la más larga en Sudamérica, aunque solamente tiene unos pocos metros de altura, y se construyó en altitudes de entre 2’440 a 3’660 m en terreno extremadamente accidentado [26].



9. La cultura de Paracas

La cultura de Paracas habitó la costa sur central de Perú del año 600 al año 175 a. de C. Tenía un extenso conocimiento de irrigación y manejo del agua, y poseía enormes habilidades en elaboración textil.

Dos necrópolis que datan del 300 a. de C. han revelado varios cientos de momias, algunas de las cuales tienen el cabello ondulado, café claro e incluso rojizo, más típicos de un europeo que de un indígena americano, y de acuerdo a esto, también los paracas eran bastante más altos que el habitante andino promedio [27].

Algunas de las trazas más antiguas de escritura provienen de la necrópolis paraca, que tomaba la forma de signos ovales en textiles funerarios, y se descubrieron signos similares en los textiles de la cultura Nazca tardía [28].

El “tridente” de los Paracas o “Candelabro” es una gran figura con forma de cactus, esculpida en una ladera en la Bahía de Pisco. Mide cerca de 240 m de largo por 120 m de ancho, con tramos de un metro de profundidad, y se puede ver desde 24 km en el mar, alineándose casi exactamente en dirección norte-sur.

Muchos consideran esta figura como una orientación navegacional u objeto ritual, representando un cactus o árbol de la vida, donde los sumos sacerdotes rendían culto al sol poniente, y en este sitio se ha encontrado alfarería de la cultura Paracas que data aproximadamente del año 200 a. de C.

Graham Hancock puntualiza que hace 2000 años, y vista a un kilómetro de distancia desde el mar, la constelación conocida como la Cruz del Sur (Crux) habría estado suspendida en el cielo directamente sobre el diagrama del acantilado durante el equinoccio de marzo [29].


El “Candelabro”.



10. La cultura Nazca

La cultura Nazca (o Nasca) habitó los valles costeros del sur peruano desde el siglo I al siglo VIII d. de C. Construyeron pirámides de ladrillo de barro de hasta 30 m de altura, y fabricaron una hermosa alfarería policromada.

Generalmente se piensa que esta cultura es la creadora de muchas de las “líneas” de Nazca y las enormes figuras de animales y geométricas trazadas en el suelo desértico (ver sección 7).

El principal centro ceremonial fue Cahuachi, un sitio que abarcaba 1.5 km2 y que contiene más de 40 montículos (cerros naturales modificados) coronados con estructuras de adobe.


Pirámide de adobe en Cahuachi [30].



Reconstrucción de Cahuachi [31].

Se cree que los antiguos habitantes de Nazca construyeron el impresionante sistema de túneles, pozos y zanjas, conocidos colectivamente como “puquios”, para obtener agua de fuentes acuíferas subterráneas [32], pero lo cierto es que nadie puede asegurar con certeza quién los construyó.

Muchos de los túneles excavados tienen menos de un metro cuadrado, mientras que otros tienen cerca de 2 m de alto. Las paredes de los túneles están cubiertas con piedras de río sin el uso de mortero, y en el extremo más elevado el agua se filtra entre las piedras de las galerías. El techo de las mismas está compuesto de bloques de granito revestido o leños de madera.

Los túneles se extienden por unos 3 ó 6 m bajo tierra, y su vastedad real en kilómetros es desconocida. Dos de ellos pasan bajo el lecho del río Nazca, y dichos túneles están conectados con la superficie mediante agujeros en forma de chimenea (“ojos”) que también servían como pozos.

La población local creía que el agua en los puquios fluía de un gran lago ubicado bajo Cerro Blanco (una montaña de 2’500 m, no muy lejos de Nazca, coronado con una enorme duna de arena). Y en la actualidad hay 36 puquios funcionando en el drenaje de Nazca.






11. La cultura lima

Pachacamac (a 40 km al sureste de Lima) comprende un vasto complejo de construcciones monumentales, incluyendo 18 pirámides escalonadas de ladrillos de barro con ramplas y plazas.

El área fue ocupada por la cultura Lima alrededor del año 200 a. de C., y se afirma que las principales ruinas no tienen más de 1500 años de antigüedad.

Bautizado en honor al dios creador Pachacamac, el sitio de cerca de 600 hectáreas recibía a peregrinos que venían a adorar y enterrar a sus muertos. Más tarde fue ocupada por la cultura Wari, y llegó a ser uno de los lugares más sagrados del imperio inca [33].

Durante las excavaciones en la década de 1940, el estrato inferior en las construcciones de ladrillos de barro (que se considera anterior a los incas) reveló paredes de piedra y portales trapezoidales del tipo atribuido usualmente a los “hijos del sol” [34].

Templo del Sol en Pachacamac. El templo se atribuye a los incas pero se cree que hay otro debajo de él. (261).

Un cartel informativo menciona que:

"El Templo del Sol, cultura Inca (1440-1533). Está conformado por seis paredes masivas de ladrillos colocados unos sobre otros en forma decreciente. Sobre la parte superior de estos muros, el templo fue construido con muchas divisiones, y debido a la forma de su plataforma masiva, parece constituir sólo un modelo del edificio. Había solamente una puerta de entrada* y una larga escalera de piedra. Dicha entrada tiene orientación este y la escalera tiene entre 10 a 12 circuitos con gradas y puertas bien pintadas (Bernabé Cobo, 1596)".




12. La cultura wari

La cultura wari (o Huari) floreció en el área costera sur central del actual Perú, aproximadamente del año 500 al año 900 d. de C. [35].

Su imperio se expandió para incluir una gran parte del territorio de las culturas tempranas de Moche y Chimú.

La civilización Huari fue contemporánea de la cultura Tiwanaku del sur, y se cree que aquélla desarrolló tecnología de terrazas para cultivo y una gran red de caminos, la cual los incas heredaron varios siglos más tarde. Sin embargo, la tradición andina también da el nombre de “Wari” a una raza de maestros constructores prehistóricos, descritos como gigantes blancos y barbados quienes, después de crear el lago Titicaca, se pusieron en camino para civilizar los Andes [36].


Territorio de las culturas Wari y Tiwanaku.



13. Tiwanaku

Tiwanaku (Tiahuanaco) está situada cerca de la costa sureste del lago Titicaca, al oeste de Bolivia. Floreció como capital ritual y administrativa de un poder estatal mayor por aproximadamente 500 años.

La versión oficial sostiene que comenzó como una pequeña villa basada en prácticas agrícolas cerca del año 1500 a. de C., y llegó a ser la capital de un poderoso imperio entre el año 300 y el año 1000 d. de C., luego de lo cual fue golpeada por una sequía prolongada.

Esta cultura desarrolló una sofisticada forma de agricultura y se la asocia con varias estructuras monumentales. Las últimas trazas de la civilización Tiwanaku fueron incorporadas al imperio inca alrededor del año 1450, y sobre este punto, las versiones no oficiales están consideradas en la sección 6.



14. Los Chachapoyas

Llamados también “guerreros de las nubes”, vivieron en los bosques nubosos de las regiones norteñas de los Andes peruanos. Sus representantes eran más altos y tenían un color de piel mucho más claro que otros nativos americanos.

Los asentamientos comenzaron a situarse en esta área alrededor del año 200 d. de C., y se piensa que la cultura Chachapoyas se desarrolló unos cientos de años más tarde. En el siglo XV, entretanto, el imperio inca se expandió para incorporar esta región.

Kuelap está situada en una cresta de 3’000 m de altura con vista al valle de Utcubamba. El sitio es oficialmente atribuido a los chachapoyas, quienes lo habitaron aproximadamente desde el año 600 d. de C.

Con una medida de 600 m de largo por 110 m de ancho, la ciudadela arruinada (usualmente llamada “fortaleza”) está rodeada de enormes paredes que se alzan por hasta 20 m de altura, construidas de gigantescos bloques de caliza dispuestos en patrones geométricos, algunas secciones estando recubiertas con bloques de granito (sillar) de más de 40 capas en altura.

Dentro de los muros hay cientos de casas redondas de piedra, decoradas con un patrón distintivo en zigzag o diamante, pequeñas esculturas de cabezas de animales, diseños de cóndores e intrincadas figuras de serpientes [37].



Muros externos de Kuelap.



Casa circular restaurada.



Patrón de zigzag.

Los muros en Kuelap muestran un curioso parecido con aquéllos hallados en la provincia de Masvingo del Gran Zimbabue (literalmente “edificios de piedra”, y el país se nombró así en honor de las ruinas).

El sitio cubre 722 hectáreas y la creencia oficial es que la construcción se inició en el siglo XI por ancestros de las gentes shona que hablaban el bantú, y la continuaron por más de 300 años. Las teorías alternativas afirman que las estructuras originales fueron construidas por fenicios o celtas/sabeanos hace miles de años, y algunos investigadores han notado influencias semíticas, sudarábigas, persas, indias, indonesias y polinésicas en las culturas de Zimbabue [38].


Muros externos de granito de 11 m de alto en el recinto de Gran Zimbabue. Nótese el mismo patrón de zigzag en Kuelap [39].




15. La meseta de Marcahuasi (o Markawasi)

, se localiza en la provincia peruana de Junín, 80 km al noreste de Lima, a una altura de 4’000 m sobre el nivel del mar. Cientos de rocas enormes en esta altiplanicie tienen un parecido espeluznante con animales y rostros humanos cuando se ven desde ciertos ángulos y bajo ciertas condiciones de luminosidad [40].

Se pueden identificar a hombres y mujeres de varias razas y nacionalidades, junto con una amplia gama de animales como caballos, camellos, elefantes, leones, ranas, focas, tortugas, esfinges, un hipopótamo, leones marinos, un cocodrilo, y también lagartijas. Y muchos creen que estas formas son sólo rocas erosionadas naturalmente, mientras que otros sostienen que habrían esculpidas por acción humana.

Aunque ya conocida por la población local, Marcahuasi alcanzó importancia luego de ser descubierta por el arqueólogo peruano Daniel Ruzo en 1952, quien afirmó que la “cultura Masma” habitó en esta región hace unos 10’000 años, ¡antes del “diluvio de Noé”!



Dos rostros humanos en el bosque de piedra de Marcahuasi [41].




Referencias

  1. Ver "Theosophy and the seven continents" y "Sunken continents versus continental drift", http://davidpratt.info.
  2. Ver "The Ancient Americas", sección 8.
  3. Sean Hancock, "An interpretation and critique of the radiocarbon database for Tiahuanaco", 2001, www.grahamhancock.com/forum/HancockS2-p1.htm.
  4. Peru: general information, www.stanford.edu/group/peruanos/informa/general.htm.
  5. Ayacucho, www.mnsu.edu/emuseum/prehistory/latinamerica/south/sites/ayacucho.html.
  6. Chilca Valley, www.mnsu.edu/emuseum/archaeology/sites/south_america/chilca.html.
  7. Norte Chico civilization, http://en.wikipedia.org/wiki/Norte_Chico_civilization; Caral, http://en.wikipedia.org/wiki/Caral.
  8. James Q. Jacobs, "Early monumental architecture on the Peruvian coast: evidence of sociopolitical organization and the variation in its interpretation", 2000, www.jqjacobs.net/andes/coast.html.
  9. Michael E. Moseley, The Incas and their Ancestors: The archaeology of Peru, London: Thames & Hudson, 2001, p. 119.
  10. Early monumental architecture on the Peruvian coast; El Paraiso, www.mnsu.edu/emuseum/archaeology/sites/south_america/elparaiso.html.
  11. www.jqjacobs.net/andes/coast.html.
  12. Early monumental architecture on the Peruvian coast.
  13.  http://wiki.sumaqperu.com/es/images/3/30/Sechin_huaraz_1
  14.  www.nazcamystery.com/casma_sechin.htm.
  15. Sechin Bajo, the oldest archeological site of the New World, www.granpaititi.com/AN/cite_sec.php
  16. Chavín culture, http://en.wikipedia.org/wiki/Chavín_culture; James Q. Jacobs, Understanding Chavín and the origins of Andean civilization, 2000, www.jqjacobs.net/andes/chavin.html; Chavin de Huantar, www.mnsu.edu/emuseum/archaeology/sites/south_america/chavin_de_huantar.html; Chavin de Huantar, www.unique-southamerica-travel-experience.com/chavin-de-huantar.html; Enrico Mattievich, Journey to the Mythological Inferno: America’s discovery by the ancient Greeks, Denver, CO: Rogem Press, 2010, p. 68, 70.
  17. http://en.wikipedia.org/wiki/Chav%C3%ADn_culture.
  18. www.latinamericanstudies.org/chavin/raimondi.gif.
  19. The Incas and their Ancestors, p. 163, 168.
  20. www.arqueologiadelperu.com.ar/chavin2.htm.
  21. Moche, http://en.wikipedia.org/wiki/Moche
  22. Carlos Fernández-Baca Tupayachi, El Otro Saqsaywamán: La historia no contada, Lima: DFBS, 2000, p. 178-9.
  23. Chimu,www.mnsu.edu/emuseum/prehistory/latinamerica/south/cultures/chimu.html.
  24. W.R. Corliss (compilación), Ancient Infrastructure: Remarkable roads, mines, walls, mounds, stone circles, Glen Arm, MD: Sourcebook Project, 1999, p. 11-13; Rafael Larco Hoyle, Los Mochicas, Lima: Metrocolor, 2001, p. 299-303, http://losmochicas.perucultural.org.pe/pdf/tl_298_301.pdf.
  25. W.R. Corliss (compilación), Ancient Structures: Remarkable pyramids, forts, towers, stone chambers, cities, complexes, Glen Arm, MD: Sourcebook Project, 2001, p. 109-10.
  26. Ancient Infrastructure, p. 367-9; David Hatcher Childress, Lost Cities and Ancient Mysteries of South America, Kempton, IL: Adventures Unlimited, 1986, p. 340-1.
  27. Robert M. Schoch y  Robert Aquinas McNally, Voyages of the Pyramid Builders: The true origins of the pyramids from lost Egypt to ancient America, New York: Tarcher/Putnam, 2003, p. 114; W.R. Corliss (compilación), Archeological Anomalies: Small artifacts – bone, stone, metal artifacts, prints, high-technology, Glen Arm, MD: Sourcebook Project, 2003, p. 40.
  28. Igor Witkowski, Axis of the World: The search for the oldest American civilization, Kempton, IL: Adventures Unlimited Press, 2008, p. 181.
  29. W.R. Corliss (compilación), Archeological Anomalies: Graphic artifacts I – coins, calendars, geoforms, maps, quipus, Glen Arm, MD: Sourcebook Project, 2005, p. 44-5; Dilwyn Jenkins, The Rough Guide to Peru, New York: Rough Guides, 5a ed., 2003, p. 204; Graham Hancock y Santha Faiia, Heaven’s Mirror: Quest for the lost civilization, London: Michael Joseph, 1998, p. 257-8.
  30. http://en.wikipedia.org/wiki/Cahuachi
  31. http://lastdaysoftheincas.com/wordpress/?attachment_id=237.
  32. Donald A. Proulx, "Nasca puquios and aqueducts", http://people.umass.edu/proulx/online_pubs/Zurich_Puquios_revised_small.pdf; Erich Von Däniken, Arrival of the Gods: Revealing the alien landing sites of Nazca, Shaftesbury, Dorset: Element, 2000, p. 66, 77-87.
  33. The Peruvian lost city of Pachacamac, www.nazcamystery.com/pachacamac.htm.
  34. Journey to the Mythological Inferno, p. 172.
  35. Wari culture, http://en.wikipedia.org/wiki/Wari_culture.
  36. William Sullivan, The Secret of the Incas: Myth, astronomy, and the war against time, New York: Three Rivers Press, 1996, p. 219.
  37. The Rough Guide to Peru, p. 408; Kuelap, http://en.wikipedia.org/wiki/Kuelap; Kuelap, www.arqueologiadelperu.com.ar/kuelap.htm.
  38. Great Zimbabwe National Monument, http://en.wikipedia.org/wiki/Great_Zimbabwe_National_Monument; David Hatcher Childress, Lost Cities and Ancient Mysteries of Africa & Arabia, Kempton, IL: Adventures Unlimited, 1990, p. 343-9; Graeme R. Kearsley, Asian Origins of African Culture: Asian migrations through Africa to the Americas, London: Yelsraek Publishing, 2010, p. 255-372, 744-51.
  39. http://images.cdn.fotopedia.com/flickr-1691408199-image.jpg
  40. Robert M. Schoch, The mystery of Markawasi, 2005, http://circulartimes.org/Mystery%20of %20Markawasi.htm; Ancient Infrastructure, p. 115-16; Lost Cities and Ancient Mysteries of South America, p. 338-9; Marcahuasi: the most important of all sacred mountains?, 2009, www.peru-vacation-packages.com/2009/06/marcahuasi-most-important-of-all-sacred.html.
  41. Markahuasi stone forest, www.pbase.com/locozodiac/locozodiac_120.






III -  LOS CONTACTOS TRANSOCEÁNICOS




Como se explica en el libro "The Ancient Americas", hay evidencia contundente de que se realizaron viajes al norte, centro y sur de América desde muchas partes del mundo, durante varios miles de años atrás. Sin embargo los historiadores y arqueólogos ortodoxos continúan negando las pruebas de intercambio comercial transoceánico y la consiguiente difusión cultural.

Muchos académicos aún defienden vigorosamente sus campos especializados contra la “interferencia” de los investigadores no reconocidos, y generalmente no demuestran iniciativa o les falta el conocimiento necesario para reconocer rasgos culturales comunes, pero cuando se admiten dichas similitudes, son atribuidas automáticamente a la “invención independiente”.

Más aún, los principales arqueólogos tienen dificultades para aceptar que hubo contactos entre el Centro y Sudamérica. Los olmecas de Mesoamérica, que desarrollaron su cultura entre el 1200 al 400 a. de C., parecen haber sido influenciados por diversos pueblos, incluyendo Nubia y China [1], y además habrían tenido contacto con la cultura Chavín del norte de Perú.

Por ejemplo, los olmecas creían que el jaguar confería superioridad a los guerreros, siendo un aspecto muy común de su civilización y a menudo se expresaban bajo la forma de un “hombre-jaguar”. Pues bien, el mismo culto al felino y a su simbiosis humana aparece también en dicho enclave peruano.

Chavín de Huántar no fue sólo un centro ceremonial y cultural, sino también un punto comercial clave donde convergían varias rutas. Los olmecas pueden haber introducido el maíz a Perú durante el periodo Chavín temprano, intercambiándolo por hojas de coca [2].

Existe una considerable evidencia de que las civilizaciones costeras del norte peruano comercializaron con los mayas de Centroamérica.

Los incas tenían un sofisticado conocimiento de astronomía y como muchas otras culturas expresaron detalles sobre la precesión de los equinoccios en su mitología. Y William Sullivan opina que hay demasiados puntos en común precisos entre los mayas y las ideas astronómicas andinas como para pensar que son sólo “coincidencias” [3].

Hacia el año 1800 a. de C. había actividad comercial con Ecuador, como lo atestiguan las conchas de espóndilos de ese país que se han encontrado en tumbas de sitios peruanos antiguos como La Galgada. Y antes de la conquista, las fuerzas expedicionarias de Pizarro dijeron encontrar grandes balsas de comercio y cargadas viajando hacia Ecuador, muy a lo lejos en el mar [4].

El investigador Graeme Kearsley, al notar que los comerciantes de ultramar provenientes de Medio Oriente, China, Japón e India ya operaban desde al menos el quinto milenio a. de C., apunta a una extensa prueba de tipo textil, iconográfica y artefactual señalando que hubo transferencia cultural desde esas regiones a través de los océanos Atlántico y Pacífico hacia el continente americano.

La Sudamérica precolombina conoció abruptos avances culturales y tecnológicos que aparentemente no fueron el resultado de desarrollos internos, y en ese sentido el autor argumenta que no es casual que todos los avances más importantes tuvieran lugar en la costa sudamericana del Pacífico [5].

Kearsley afirma también que es incompatible que los cazadores-recolectores se volvieran soberbios constructores de un día para otro, y sugiere que los “primeros” monumentos peruanos destacables (por ejemplo: El Paraíso y Sechín Alto) fueron comenzados por marineros que conocían las tradiciones del oeste asiático y la India tardía.

Las excavaciones han revelado que las cámaras en El Paraíso fueron rellenadas después de un cierto periodo y que entonces se edificaron nuevas estructuras sobre una plataforma elevada, y esta práctica también se encuentra en Oriente Medio [6].

La repentina introducción del telar y las técnicas de tejido asociadas en Sudamérica, durante la primera mitad del primer milenio a. de C., no tuvo secuencias normales de desarrollo gradual. Otras artes como los textiles pintados y el “batik” (una técnica de teñido resistente a la cera) aparecen de la misma manera inexplicable.

La fama y modalidad del batik están más asociadas con Indonesia, donde se inventó en el mismo periodo que en Perú, por lo que Kearsley deduce un “contacto entre India y Sudamérica, a través de Indonesia, con la región costera de Perú y las altiplanicies andinas de esta zona”.

Y también sugiere que el surgimiento repentino del trabajo cerámico en sitios costeros como Sechín Alto alrededor del año 1800 a. de C., así como de los esquemas de ensanchamiento en la construcción de canales e sistemas de irrigación, estaban conectados con influencias extranjeras [7].

Las crueldades y torturas infligidas a los prisioneros por los asirios fueron imitadas por los moche desde el primer milenio a. de C. hasta el primer milenio d. de C.

Al respecto Kearsley señala:

« El “tendido” de prisioneros representado en escenas de desollamiento está presente en muchas ilustraciones de cerámica moche, junto con imágenes de reos exhibidos o amarrados a postes, entre otras reconocibles torturas y ejecuciones que fueron un rasgo común a las culturas precolombinas americanas.

Las “cabezas trofeo” y su almacenamiento en Asiria coinciden con el tzompalli azteca, y sus mostradores de cráneos parecen tan similares a los del antiguo México y Sudamérica, que obviamente se concluye que esta parte de la costa peruana estuvo muy influenciada por el antiguo Cercano Oriente, si no directamente por la propia Asiria. » [8]


Yacimiento de Warka, Sumeria (Irak)


La Galgada, Perú [9].

Como lo pueden constatar, a partir del tercer milenio a. de C., los sitios ceremoniales andinos tempranos, con sus paredes curvadas, muestran diseños similares a los pueblos del Medio Oriente antiguo.



Y con la cerámica sucede igual


Esquirlas de alfarería de la cultura Valdivia en Ecuador, las cuales muestran asombrosas similitudes estilísticas con la cerámica producida por la cultura Jomon de Japón (derecha), en torno al 3600 a. de C. [10].


La metalurgia sudamericana precolombina era extraordinariamente sofisticada, y algunos de sus desarrollos pueden reflejar influencias asiáticas. Por ejemplo, la cultura Chavín se caracterizó por tener súbitos avances metalúrgicos tales como tecnología para labrar oro, soldadura con y sin estaño, aleaciones de oro-plata y repujado.

La alta calidad de la ornamentación Chavín y su artesanía es tan sofisticada, profusa y compleja en su diseño que se ha considerado como el producto de artesanos especialistas a tiempo completo. De hecho, esto coincidiría con las muestras halladas tanto en la antigua Asiria en la primera mitad del primer milenio a. de C., como posteriormente en India durante esa misma época [11].

Las civilizaciones precolombinas, incluyendo las culturas de Chavín y Moche, produjeron una bella joyería bañada en oro, e incluso se han encontrado fragmentos más antiguos de hojas de cobre dorado en Mina Perdida, al sur de Lima (Perú) que podrían datar del 1400 a. de C.

Tanto el cobre como el oro habían sido batidos en delgadas hojas y luego unidos por un adhesivo desconocido, probablemente a través de la aplicación de calor.

Los artefactos más antiguos de oro nativo martillados en frío encontrados hasta ahora son collares de cuentas descubiertos en Jiskairumoko en la cuenca del lago Titicaca y elaborados alrededor del año 2000 a. de C. [12].


Fragmento de lámina de cobre con una pieza de oro adherida, encontrados en Mina Perdida.


Los trabajadores de metales precolombinos estaban familiarizados con el platino, y eran capaces de amalgamarlo con el mercurio para elaborar joyería a base de láminas platinadas.

Los incas sabían cómo producir bronce, ya que algunos artefactos de ese metal y recuperados en Macchu Picchu contenían 18% de bismuto agregado al estaño. Se ha descubierto que muchos objetos de oro sudamericanos fueron hechos con aleaciones que contenían una considerable cantidad de cobre y de esta manera eran mucho menos preciosos que lo imaginado en un comienzo.

Los metalurgistas modernos han especulado que los artesanos de Sudamérica podrían haber empleado mercurio para unir oro con cobre, y que el elemento áureo también pudo usarse como una especie de soldador.

El análisis en una punta de flecha de cobre hallada en Ecuador reveló que estaba soldada con plata o una aleación plata-cobre. Además, un cascabel de cobre prehistórico encontrado en Supe, en la costa peruana, consistía en dos mitades con forma de campana minuciosamente soldadas en una juntura virtualmente continua [13].

Se han encontrado en Ecuador ornamentos precolombinos de oro con dimensiones microscópicas. Algunas pequeñas partículas de oro, cuando son vistas a través de una lupa, resultan ser cuentas hermosamente forjadas, muchas de las cuales están elaboradas con grabados, mientras que otras están compuestas de varias piezas soldadas casi invisibles, y todas ellas están perforadas.

Es difícil concebir cómo objetos tan diminutos, muchas veces más pequeños que la cabeza de un alfiler, pudieron ser fabricados sin la ayuda de lentes de aumento, que a su vez podrían haber sido hechas de cristal.

La existencia de calaveras de cuarzo magníficamente talladas evidencia que las culturas precolombinas en Sudamérica y Mesoamérica sabían cómo trabajar el cristal de roca, pero no se sabe exactamente qué técnicas usaron para hacerlo con semejante experticia [14].

Enrico Mattievich sostiene que varios mitos griegos y romanos son eco de un conocimiento previo de Sudamérica y sus antiguas culturas [15]. Aparte de otros posibles significados, los mitos y leyendas sobre héroes como Heracles y Odiseo viajando al inframundo (Hades o Tártaro), localizado más allá del océano occidental o bajo tierra, contienen detalles geográficos que provendrían de viajes a las altiplanicies de los Andes o al Amazonas, y también a los ríos Marañón y Ucayali de cuya confluencia nace el gran cauce brasileño, y así dichos ríos corresponderían al Styx (o Estigia) o al Aqueronte de la mitología griega.

Entre muchos otros paralelos, la cabeza de la Medusa griega (Gorgona), que a menudo ha sido representada con colmillos, garras y serpientes como cabellera, muestra un gran parecido con la cabeza retratada en ambos lados del Lanzón, una estatua de 4.5 m de alto encontrada en una cámara cruciforme en el templo principal de Chavín de Huántar, mientras que otras imágenes de este sitio parecen hacer referencia a Cerbero, el perro que resguardaba el Hades [16].



Izquierda: el Lanzón, Chavín de Huántar. Derecha: la cabeza en el lado opuesto de la estatua.



Gorgona de Siracusa (Sicilia), siglo VI a. de C. Los rasgos faciales y el cabello (con sus seis espirales) son muy similares a aquéllas presentes en el Lanzón.


La trepanación es un método quirúrgico de alta destreza que consiste en hacer agujeros en el cráneo, por razones médicas o rituales, y se han encontrado cráneos prehistóricos intervenidos con esta técnica en América, Europa, el norte de África, las Islas Canarias, Australia y en el Pacífico occidental. Su extensa práctica puede ser consecuencia de una difusión en lugar de la “invención independiente”.

El procedimiento más primitivo era raspar el hueso con agudas láminas de obsidiana o pedernal. Otra técnica era taladrar un círculo de pequeños agujeros en el cráneo, teniendo cuidado de no dañar las membranas que rodean al cerebro; luego, los espacios entre los hoyos se cortaban y la pieza circular de hueso era removida.

En Perú se usaba ocasionalmente un procedimiento más peligroso, en que se removían piezas rectangulares de cráneo practicando cuatro incisiones rectas con sierras de metal, y este mismo procedimiento también se utilizaba en el Medio Oriente.

Los cirujanos incas tenían éxito en el 80% de las intervenciones, mientras que los logros a comienzos del siglo XX en este campo sólo llegaban a un 20%. Se piensa actualmente que en Sudamérica este método comenzó a usarse en torno al 400 a. de C. Hasta el momento, el cráneo trepanado más antiguo se encontró en España y ha sido datado en el 10’000 a. de C., lo que es a todas luces incongruente con la tradicional imagen de los cavernícolas ignorantes [17].


Cráneo trepanado del Perú incásico [18].


Kearsley afirma que el sistema de castas impuesto desde los primeros tiempos en Perú fue importado del Oriente Cercano y Medio, y de Irán e India en particular [19].

Varios investigadores han subrayado las cercanas similitudes entre las estructuras sociales de los incas y aquéllas que existieron en la antigua India, Indonesia y Melanesia. Helena P. Blavatsky escribe lo siguiente sobre los paralelos entre los incas y los brahmanes indios:

« Los incas, a juzgar por sus exclusivos privilegios, poder e “infalibilidad”, son la contraparte antípoda de la casta brahmánica de India. Al igual que los últimos, los incas alegaban descendencia directa de la Deidad, la cual era el sol, como en el caso de la dinastía Suryavansha de India.

De acuerdo a la única tradición general, hubo un tiempo cuando la población del Nuevo Mundo se dividió en tribus bárbaras, independientes y guerreras. Al fin, la “mayor” deidad solar tuvo piedad de ellos, y, con tal de rescatar a la gente de la ignorancia, envió a la tierra a sus dos hijos Manco Cápac y a su hermana y esposa, Mama Ocllo Huaca, que, nuevamente, son las contrapartes del Osiris egipcio, y de su hermana y esposa, Isis, al igual que los varios dioses hindúes, semidioses y sus consortes (...)

Es a partir de esta pareja celestial que los incas sostenían su descendencia, y aún así, eran totalmente ignorantes de las gentes que construyeron las estupendas ciudades que existieron en todo el imperio y que ahora están en ruinas (...)

Como descendientes directos del sol, los incas eran los altos sacerdotes de la religión estatal, y al mismo tiempo los emperadores y los dignatarios de más alto rango en el país; en virtud de lo cual, y otra vez como en el caso de los brahmanes, se arrogaban a sí mismos una superioridad divina sobre los mortales comunes, estableciendo así como los “dos veces nacidos” [brahmanes] una casta exclusiva y aristocrática, la “raza Inca”.

Considerado hijo del Sol, cada rey inca era el sumo sacerdote, el oráculo, el capitán en jefe en la guerra, y el soberano absoluto (...) Y ante sus órdenes se exigía una obediencia ciega; su persona era sagrada y era objeto de honores divinos.

Los más altos oficiales del país no podían aparecer calzos en su presencia, y esta señal de respeto apunta nuevamente al origen oriental; la costumbre de perforar las orejas de los jóvenes de sangre real e insertar en ellos aros de oro (que eran aumentados de tamaño a medida que avanzaban en rango, hasta que la distensión del cartílago se convertía en una “deformidad positiva”) muestra un gran parecido entre sus muchos retratos esculpidos que encontramos en las ruinas más modernas, y las imágenes del Buddha y algunas deidades hindúes, sin mencionar a nuestros refinados contemporáneos de Siam, Burma y el sur de India.

También y como en la India, durante los prósperos días del poder brahmín, nadie tenía el derecho de recibir educación o estudiar religión excepto los hombres jóvenes de la casta inca privilegiada.

Cuando el inca reinante moría, o como se solía decir, “era llamado a la mansión de su padre”, se hacía que un número muy grande de sus sirvientes y esposas muriesen con él, durante la ceremonia de sus honras fúnebres, tal y como lo encontramos en los viejos anales de Rajastán, y hasta en la recientemente abolida costumbre del satí (...)

Lo que deseamos saber es cómo estas naciones, tan antípodas entre sí como India, Egipto y América, llegaron a tener estos extraordinarios puntos de semejanza, no sólo en sus visiones generales religiosas, políticas y sociales, sino también en algunos otros detalles. » [20]


Comentando sobre las estatuas de Buddha con orejas largas, Blavatsky escribe:

-         Las orejas artificialmente alargadas simbolizan la omnisciencia de la sabiduría, y significaba un recordatorio de Su poder, de Aquél que sabe y oye todo, y a cuyo benevolente amor y atención por todas las criaturas nada puede escapar” [21].

Contrariamente, el alargamiento físico de las orejas es una marca de rango social y poder en muchas culturas diferentes que puede haberse adoptado después que se corrompiera el significado original y puramente simbólico.

La casta regente del pueblo inca, los “incas ayar”, tiene paralelo con la casta aria-brahmánica de la antigua India. “Ayar” parece ser una variante de “aria”, la cual se deriva de “arya”, una palabra sánscrita que significa “noble”, “digno” o “santo”.

El nombre del dios hindú del fuego, Agni, está relacionado con “ignis”, la raíz antigua original para “fuego”, y es similar a Inti, el término inca ayar para el sol. “Agnikayana” es una palabra que refiere a los antiguos altares védicos del fuego, concebidos para asegurarse de que el sol permaneciera en el cielo.

Entre los incas, la palabra “intihuatana”, posiblemente relacionada a aquélla, significa “atar al lugar del sol”, y se refiere a una piedra formada o un “pilar fálico de roca” presente en lugares sagrados tales como Macchu Picchu, Písac y Qenko [22].

Según la leyenda de Cuzco, el regente inca virtualmente “amarraba” en este lugar al sol el día del solsticio de invierno para traerlo de vuelta en la dirección opuesta.

El dios hindú Shiva frecuentemente era retratado con una lunar creciente en la copa (izquierda). Este símbolo también se aprecia en los sombreros incas (derecha) [23].


Desde el centro de Cuzco, 41 líneas o ceques irradiaban hacia el exterior; algunas eran caminos para propósitos ceremoniales (incluyendo sacrificios humanos en tiempos de sequía); otras eran límites que demarcaban el lugar donde habitaban grupos consanguíneos específicos, y otras tenían funciones astronómicas y calendáricas. Situadas a lo largo de ellas hay 328 huacas (wakas) o santuarios, incluyendo manantiales, fuentes, puentes, casas, cerros, cavernas y legendarias tumbas y lugares de antiguas batallas.

El centro u “ombligo” del sistema que era una estructura de piedra, posiblemente una plataforma o pilar cubierto de oro y destruido hace mucho tiempo, llamado “ushnu”, localizado en la principal plaza de la ciudad, y es interesante notar que el moño de Buddha, representando el chakra corona y su irradiación, era llamado "ushnisha”.

Los ceques de Cuzco estaban divididos en cuatro porciones desiguales en forma de tarta, una práctica también muy común en Melanesia. Otros rasgos encontrados en ese lugar y Perú incluyen la trepanación, la deformación craneal, la elaboración de zampoñas y trutrucas, mazas y otras armas, junto con muchos paralelos en sus mitos y leyendas [24].

No se sabe cómo se originó o expandió la práctica de a deformación craneal, o la deformación artificial de las cabezas de los niños, ya que también era practicada por olmecas, mayas, aztecas, los indios flathead, los antiguos egipcios, los habitantes de Isla de Pascua, la cultura auriñaciense de Cromañón, los vascos, los aborígenes de las Antillas y los antiguos chinos. La práctica se usó para denotar estatus de élite, enfatizar diferencias étnicas o para propósitos religiosos, mágicos o estéticos.


Cráneo inca deformado [25].


El regente inca Túpac Yupanqui (1471-1493) afirmaba haber navegado con una flota a través del Pacífico hacia las Indias Orientales en un viaje de ida y vuelta, el mismo tipo de travesía que los chinos de la dinastía Ming ya realizaban en el siglo XV.

En tiempos de la conquista, hacia 1532, los españoles informaron que el inca Atahualpa vestía túnicas de seda, lo que puede señalar una conexión con China, y además, los hispanos encontraron amplios huertos de limones y granadas en Perú, frutos que son nativos de Asia.

La papa dulce, originaria de Sudamérica, es llamada kumar en la lengua quechua de Perú y Ecuador, y kumara en la lengua maorí de Mangareva, Paumotu, Isla de Pascua y Rarotonga. Parece ser que, o bien los sudamericanos la llevaron a Polinesia, o los polinesios hicieron un viaje de ida y retorno a Sudamérica [26].

Los botes de totora usados en el lago Titicaca por los aymaras son virtualmente idénticos a los barcos con proas curvas y altas y sus popas hechas con fardos de papiro usados en el Nilo desde la época predinástica.

Los botes de ese diseño todavía se utilizan en el delta del Éufrates en Irak, en el lago Chad al sur del Sahara, y en las aguas costeras alrededor de la isla mediterránea de Cerdeña; antiguamente se usaron en México, incluida la costa oriental del Mar de Cortés, hasta mediados del siglo XX. Las embarcaciones de totora con forma de colmillo de elefante de igual manera eran empleados por los habitantes de Isla de Pascua [27].

En la sección 2 se mencionó a los individuos de piel más clara asociados con las culturas de Chachapoyas y Paracas. De hecho, existen numerosas leyendas y reportes de testigos oculares sobre indígenas blancos en Sudamérica, quienes han sido vistos antiguamente en toda la parte central y oeste de dicha región, especialmente en áreas remotas; en el oeste tendían a ser tímidos y esquivos, mientras que en el norte respondían a los intrusos armados con cerbatanas, arcos y flechas [28].

El cronista Pedro Cieza de León cuenta que largo tiempo antes del surgimiento de los incas, los collon atacaron y exterminaron a una raza blanca y barbada en una isla del lago Titicaca [29].

En Perú y México son bastante comunes los retratos de figuras blancas y barbadas de varios tipos con rasgos parecidos a los europeos (nótese que los amerindios mongoles esencialmente no tienen vello facial). Los conquistadores españoles estaban asombrados de que los miembros de la élite inca regente poseían una piel más blanca [30].


Momia peruana inca (siglos XIV-XV) con cabello natural rubio y característico como los tonos claros, rojo y café brillante encontrados en muchas culturas sudamericanas de Ecuador, Perú, Bolivia y el norte de Chile. El pelo fino, el color de piel y el peso son típicamente caucásicos [31].


A menudo, se describía a Viracocha (a veces llamado Con-Tiki Viracocha), el dios-serpiente emplumado e importador de la cultura de los incas -y en algunos casos sus hombres- con piel blanca y barbado, quien ocasionalmente vestía largas túnicas blancas y sandalias, llevaba un bastón, y se dice que había venido del este, o que apareció "desde ninguna parte" en una isla del lago Titicaca [32]. Era considerado un dios amable y amante de la paz, que llegó a los Andes para restaurar la civilización luego del diluvio.

En Mesoamérica, los importadores de la cultura que se parecen y corresponden a Viracocha incluyen a Kukulkán, Votán y Quetzalcóatl, y algunos investigadores afirman que tales figuras están enraizadas en personas reales y que su descripción señala a visitantes del Mediterráneo [33]. Harold Wilkins pensaba que estos héroes culturales, como muchos de las razas indias blancas, eran de origen atlante [34].



Referencias

  1. "The Ancient Americas", sección 5, http://davidpratt.info.
  2. Robert M. Schoch y Robert Aquinas McNally, Voyages of the Pyramid Builders: The true origins of the pyramids from lost Egypt to ancient America, New York: Tarcher/Putnam, 2003, p. 158-9; Andrew Collins, Gateway to Atlantis: The search for the source of a lost civilisation, London: Headline, 2000, p. 158-62.
  3. William Sullivan, The Secret of the Incas: Myth, astronomy, and the war against time, New York: Three Rivers Press, 1996, p. 144, 277.
  4. Graeme R. Kearsley, Inca Origins: Asian influences in early South America in myth, migration and history, London: Yelsraek Publishing, 2003, p. 176, 810.
  5. Ibid., p. 321, 808-9.
  6. Ibid., p. 171, 173, 176-7.
  7. Ibid., p. 191, 224-5.
  8. Ibid., p. 810.
  9. Ibid., p. 161; La Galgada, www.arqueologiadelperu.com.ar/lagalgada.htm.
  10. Edward Moreno, "Chris You Were Late!" – Parte 2, www.discovernikkei.org/en/journal/2010/2/5/3277.
  11. Inca Origins, p. 231.
  12. Mark Rose, "Early Andean metalworking", Archaeology, v. 52, no. 1, 1999, www.archaeology.org/9901/newsbriefs/andean.html; M. Aldenderfer, N.M. Craig, R.J. Speakman y R. Popelka-Filcoff, "Four-thousand-year-old gold artifacts from the Lake Titicaca basin, southern Peru", Proc. Natl. Acad. Sci. USA, v. 105, no. 13, 2008, p. 5002-5, www.pnas.org/content/105/13/5002.full.
  13. W.R. Corliss (compilación), Archeological Anomalies: Small artifacts – bone, stone, metal artifacts, prints, high-technology, Glen Arm, MD: Sourcebook Project, 2003, p. 247-54.
  14. Ibid., p. 258-60; David Hatcher Childress, Technology of the Gods: The incredible sciences of the ancients, Kempton, IL: Adventures Unlimited, 2000, p. 27-30.
  15. Enrico Mattievich, Journey to the Mythological Inferno: America’s discovery by the ancient Greeks, Denver, CO: Rogem Press, 2010.
  16. 16.Ibid., p. 62-70.
  17. Archeological Anomalies: Small artifacts, p. 31-4; Peter James y Nick Thorpe, Ancient Inventions, New York: Ballantine Books, 1994, p. 24-33; Voyages of the Pyramid Builders, p. 116; Richard Rudgley, Lost Civilisations of the Stone Age, London: Century, 1988, p. 126-37.
  18. http://lastdaysoftheincas.com/wordpress/?p=128.
  19. Inca Origins, p. 190.
  20. H.P. Blavatsky Collected Writings, Wheaton, IL: Theosophical Publishing House (TPH), 1950-91, 2:306-8.
  21. H.P. Blavatsky, La Doctrina Secreta, TUP, 1977 (1888), 2:339.
  22. Inca Origins, p. 105, 350-1, 517, 605-7.
  23. www.exoticindiaart.com/product/EY48; Inca Origins, p. 178.
  24. W.R. Corliss (compilación), Archeological Anomalies: Graphic artifacts I – coins, calendars, geoforms, maps, quipus, Glen Arm, MD: Sourcebook Project, 2005, p. 33-9; Inca Origins, p. 342-5.
  25. http://en.wikipedia.org/wiki/File:Potosi_D%C3%A9cembre_2007_-_La_Moneda_2.jpg.
  26. "The Ancient Americas", sección 4.
  27. Voyages of the Pyramid Builders, p. 115-16, 178-9.
  28. Harold T. Wilkins, Secret Cities of Old South America, Kempton, IL: Adventures Unlimited Press, 1998 (1952), p. 87-94, 104-5, 112, 150, 166, 228, 232, 237-46, 253-5; Harold T. Wilkins, Mysteries of Ancient South America, Kempton, IL: Adventures Unlimited Press, 2005 (1947), p. 47-53, 58-60, 64-7, 94-5, 116-17, 120-1; Col. P.H. Fawcett, Exploration Fawcett, London: Century, 1988 (1953), p. 67, 83, 115, 245-6, 270.
  29. Secret Cities of Old South America, p. 88, 150.
  30. Igor Witkowski, Axis of the World: The search for the oldest American civilization, Kempton, IL: Adventures Unlimited Press, 2008, p. 165.
  31. Inca Origins, p. 401.
  32. Mysteries of Ancient South America, p. 110-11.
  33. Voyages of the Pyramid Builders, p. 117-23.
  34. Secret Cities of Old South America, p. 93-8.





NOTA

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2 comentarios:

  1. Hola Cid que milagro te tomaste tus largas vacaciones que bueno este de vuelta en tu blog, acerca del color de la piel ¿ No crees que podria ser tambien por algún trastorno de pigmentación ? obviamente en ese tiempo no sabían esto y no era muy común y pues no conocían el tono de color de piel blanco ergo cualquier tono subido al de ellos pues era considerado como blanco ya saben algún tipo de vitiligio o por la falta de melanina.

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    1. Hola Dunkie,

      Brincos diera que mi ausencia se debiera por vacaciones, pero desafortunadamente se debió porque he tenido muchos asuntos profesionales y familiares que atender, lo que me ha acaparado el poco tiempo que tengo para este blog.

      Y de hecho todavía no acabo, pero aproveché que tengo actualmente unos días libres para publicar varios capítulos que ya estaban terminados.

      Sobre tu duda, podría ser que el color blanco se debiera a un problema de pigmentación, pero en algunas leyendas mayas se menciona que Kukulkán a parte de blanco, también era alto y tenía barba, lo que inclina más a considerar que esos “dioses” (Quetzalcoatl, Kukulkán, Viracocha) que aportaron la cultura al mundo prehispánico podrían tal vez haber sido humanos provenientes de una raza europea.

      Y pudiera ser que tal vez hayan sido grandes iniciados de la Logia de los Maestros.

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