Estoy atendiendo los comentarios que me hicieron durante mi ausencia,

pero como son muchos (+500) les pido paciencia.

LA TEOSOFÍA Y EL HIPNOTISMO Por John Schofield




El tercer objetivo de la Sociedad Teosófica es de “investigar las leyes ocultas de la naturaleza y los poderes psíquicos latentes que hay en el hombre”. Y se ha revelado algunos de esos poderes latentes por medio de lo que actualmente se conoce como: hipnosis, mesmerismo, o magnetismo animal.

(Y que son nombres diferentes para designar lo que en esencia es la misma cosa.)


Mi EXPERIENCIA CON EL HIPNOTISMO

Y en lo personal, por el espacio de más de diez años he investigado profundamente sobre el mesmerismo, he leído todos los libros que tratan sobre el tema (en inglés y francés), y he efectuado miles de ensayos en público y en privado.

Comencé por emplear los pases mesméricos y alcancé un gran éxito, así como también la utilización de otros métodos que apliqué posteriormente. Con los pases mesméricos necesitaba de 10 a 20 min para producir el sueño, mientras que con los otros métodos solo necesité de 2 a 5 min para producir el sueño.

¡Y a veces lo lograba instantáneamente!

Y si tomaba un muchacho de la mano y le colocaba el pulgar de mi otra mano, la izquierda en el nacimiento de su nariz (allí donde el frenólogo localiza la individualidad) y le decía que me mirase en los ojos, casi nunca transcurrían dos minutos sin que los parpados del muchacho comenzasen a caer. Entonces le decía que se hallaba dormido y el muchacho era incapaz de levantarse del asiento.

En exhibiciones públicas acostumbraba poner en fila a doce muchachos y darle a cada uno de ellos, un pequeño disco de zinc provisto en el centro de un brillante remache de cobre, y les ordenaba que lo mirasen con fijeza mientras que yo por un lapso de 5 min entretenía la atención del auditorio.

Y al cabo de ese tiempo hacía experimentos con los muchachos, eligiendo preferentemente a los que parecían mostrarse más susceptibles a la influencia, y casi siempre diez de doce (y a menudo todos ellos) servían de buenos sujetos para un pasatiempo mesmérico.

Por ejemplo, ellos se imaginaban bajo el poder de mi sugestión, ser soldados, o marinos, o subastadores, o conferencistas, o cualquier otro personaje en que se me ocurriese pensar.

Y repitiendo estos ejercicios por algún tiempo, entonces obtenía el completo control sobre ellos, y escogía a los más influenciables para experimentos de mayor fuerza.

Por ejemplo, era algo común que lograra que esos muchachos se creyeran ser una niña, o que cuidaran a un bebé imaginario, o que actuaran como si fueran un animal (imitando los sonidos que producen los animales), o que sintieran mareo si yo se los ordenaba, o que la sal les supiera dulce, la azúcar les supiera amarga, y en un mismo vaso pudieran experimentar cualquier sabor que se los sugiriese.

Y usualmente no había ninguna dificultad en la transmisión de mi pensamiento con ellos. Por ejemplo, les decía que subieran a un árbol para que contaran la cantidad de huevos que había en un nido y muy raras veces la cantidad que ellos mencionaban difería de la que yo llevaba en la mente.

Y yo también disponía de la capacidad para hacerles creer a casi todos ellos que lo frio era caliente, que lo caliente era frio, que lo liviano era pesado y lo pesado era liviano.

Y así fue como muchas veces logré que hombres fuertes no pudiesen levantar algo que pesaba medio kilo, y en más de una ocasión estos hombres fuertes se irritaron porque logré que muchachos de corta edad levantaran pesos que ellos ni siquiera podían mover por más que lo intentaban.



CURIOSIDADES

Y en esas múltiples experimentaciones noté que realmente eran muy pocos los sujetos cuyos miembros no se pusieran rígidos, débiles o paralíticos, y entre los varios que se prestaban a las exhibiciones públicas, su cuerpo se ponía en un estado de rigidez parecido al de un cadáver.

Por ejemplo, en una ocasión hice que un individuo se acostara sobre tres sillas, reposando su cabeza en una, sus talones en otra y su espalda en la de en medio. Luego por el espacio de 2 a 3 min practiqué los pases mesméricos sobre él y después le quité la silla del centro y me senté sobre su cuerpo sin que él cediese a mi peso.

Y luego colocando las manos arriba de su vientre pero sin tocarlo, las fui levantando lentamente, verificándose el fenómeno de que el centro de su cuerpo siguiera el movimiento de mis manos, sin mediar contacto alguno con él hasta forma una curva.

Y entonces coloqué de nuevo la silla del centro y le ordené que se despertara y el hombre se despertó con los músculos tranquilos y el pulso normal.

(Nota: este experimento es muy peligroso porque aunque la persona no siente el dolor, puede quedar gravemente lastimada e incluso lisiada de por vida. Así es que por favor no lo hagan.)


Y en los experimentos que efectué tampoco fue raro que los individuos desarrollasen una forma de clarividencia, tanto en las exhibiciones públicas como en las privadas. Y digo clarividencia (aunque tal vez no sea la palabra adecuada) debido a que los sujetos veían y oían sin la necesidad de usar los órganos físicos de la vista y el oído.

Por ejemplo, en una ocasión teniendo el sujeto los ojos cerrados y cuidadosamente vendados, le dije:

-      Descríbeme la primera persona que ocupa la cuarta fila de los asientos.”

Y lo hizo con notable exactitud y por momentos con mucha jocosidad.  Y luego le pregunté qué guardaba el caballero en su bolsillo, y me respondió con todo detalle lo que tenía ese caballero en su bolsillo. Y cuando me mencionó un reloj, le interrogué sobre la hora que indicaba, así como el número inscrito en la cajilla y si había algún nombre o algo grabado en ella, y todo esto lo contestó sin equivocarse.

Y cuando el espectador que se encontraba en el público tenía una carta en sus bolsillos, le pedía su autorización para que el sujeto hipnotizado describiera su contenido y a veces hasta describía a la persona que había escrito esa carta y el estado emocional en el que se encontraba esa persona al momento de haberla escrito.

Algunos sujetos describían incluso las casas de las personas que formaban el auditorio, personas a las cuales ellos no conocían y aun así describían cuadros, muebles, alfombras que había en esas casas y hasta gente que se encontraba en ellas.

Y en cierta ocasión, un sujeto hipnotizado repitió una conversación que estaba habiendo en una de esas casas y que posteriormente se averiguó que efectivamente esa conversación había sucedido.

Y en otra ocasión, el sujeto hipnotizado relató un incidente ocurrido a una persona del auditorio, la cual lo negó, pero que después de la averiguación emprendida por los parientes, resultó que sí era cierta.





REFLEXIÓN SOBRE EL HIPNOTISMO

No obstante de que estos experimentos me aseguraban de la autenticidad de las afirmaciones que había leído acerca de los grandes poderes latentes que hay en los humanos, en mi interior sentía que de cierta manera estaba obrando mal, y este sentimiento interno estuvo aumentando hasta que llegué a preguntarme:

¿Si estoy produciendo un daño a estos individuos?

¿Si tengo el derecho de controlar sus mentes y sus cuerpos?

¿Si debilito su fuerza de voluntad y por ende su capacidad para resistir al mal?

Y después de profundamente reflexionarlo, llegué a la conclusión de que efectivamente estaba perjudicando a las personas que hipnotizaba y por consiguiente tomé la decisión de no volver a hipnotizar a nadie más (ni siquiera para tratar de curarla de sus enfermedades).

Y por más de 25 años he mantenido esa resolución y después de que tuve conocimiento de la Teosofía me alegré de haber abandonado el hipnotismo porque fue entonces cuando llegué a comprender lo que anteriormente había sentido intuitivamente.


Existen diferentes teorías defendidas por diversos individuos para explicar cómo se producen estos fenómenos del hipnotismo.

Algunos se atienen a la teoría mesmérica de que existe un flujo magnético que va del operador al sujeto, y como prueba de ello citan las declaraciones hechas por gente que afirma ser clarividente. Y también nos dicen que esto lo corrobora la manera como se contagian algunas enfermedades y la constatación de que los ancianos se benefician en su salud durmiendo con personas jóvenes.

Otros pretenden que el pensamiento y la voluntad del operador se propagan por ondas etéreas de una amplitud aun menor (y una frecuencia todavía mayor) que las que portan los rayos Roentgen. Y consideran que esas ondas pasan de un cerebro a otro, despertando en el segundo cerebro una imagen similar a la que emite el primero.

Pero al final de cuentas,

¿Qué importa el cómo se producen los fenómenos si el efecto es dañino?


Charcot quien es uno de los más eminentes hipnotistas dice:

« Cuanto más he analizado los hechos y más me he adentrado en mi investigación, más estoy convencido que el hipnotismo es una reacción y no una acción. »

¿Y qué quiere decir con esto?

Por mi experiencia yo digo que solo puede dar a entender que el hipnotismo es (hasta cierto punto) una suspensión de la fuerza existencial que anima y controla a los seres humanos.

En otros términos, es lo que la Teosofía declara que corresponde a forzar el alma humana a salir del cuerpo, paralizar a Manas (el mental) y separarlo momentáneamente de Buddhi (el alma espiritual).

Pero hacer eso es ir en contra de la Voluntad Divina porque ningún poder nunca debería de emplearse para provocar una reacción que debilite o suspenda la voluntad del hombre, y así las facultades de su mente puedan ser manejadas por otra persona.

Ya que Dios nos brindó el libre albedrio y por lo tanto nadie debería de dominar a otro, porque al hacerlo está infringiendo las leyes de su existencia y de la Fraternidad.

Y es que ningún derecho moral ni espiritual nos asiste para ejercer dominio sobre otro y compelerlo a ejecutar algo, sin importar que creamos que esto le será beneficioso o no.

El hipnotismo debilita la voluntad del individuo y aniquila su independencia, y tiende a amortiguar sus facultades mentales, volviéndolas débiles y por lo tanto más susceptibles de la influencia y del gobierno de la voluntad de los demás, incapacitando así a los individuos para poder dirigir y seguir sus propios pensamientos y acciones.

Y provocar esto es pecar contra nuestros hermanos.



¿CONVIENE USAR EL HIPNOTISMO PARA EL BIEN?

Los médicos emplean el hipnotismo para la curación de ciertas enfermedades y también para el alivio del dolor, y es por estas razones que se considera la hipnosis como una herramienta útil. Pero desconfiamos de ese ingenuo criterio y del merito de los efectos producidos (aunque sin poner en duda la sinceridad y los benévolos impulsos de quienes abogan su empleo para esos usos).

Pero en primer término, el hipnotismo descansa sobre el propio interés y por lo tanto carece de un verdadero beneficio para los humanos, porque suprimir nuestra independencia y nuestra presencia equivale a pagar por el alivio de un dolor, a un precio mucho más alto.

Y quizás ustedes no crean que posteriormente se puedan producir esos resultados nocivos por dejarse hipnotizar, y piensen que disponen de la suficiente fuerza para resistir la voluntad de los demás en la vida cotidiana. Y puede que en algunos casos así sea, pero eso no impide que el riesgo que toman sea verdadero.

Y para ilústraselos, déjenme mencionarles que en la época de mis experiencias con el mesmerismo, a veces me ocurría que me encontraba en la calle a uno de los sujetos que había hipnotizado portando una vasija de comida, y le decía:

      -   Esa vasija está muy caliente.”

Y el individuo la dejaba caer en seguida y sentía en su mano la sensación de quemadura. Pero no obstante de saber lo falso de mi declaración y de celebrar la broma a la par de los que presenciaban el suceso, el individuo no podía agarra la vasija.

Y también me fije que los muchachos sobre quienes había ejercido mi influencia, cuando volvían a tener otra sesión mesmérica, ellos declaraban que esta vez no se dejarían someterse por mi hipnosis como les había sucedido anteriormente, pero a la hora de volverlos a hipnotizar, ellos se hallaban en la incapacidad de resistirse.

Y esto fue lo que en primer término me condujo a abandonar esa práctica.

(O sea que quedan remanencias del dominio que tuvo el hipnotizador sobre la gente a la que hipnotizó, y también esta gente se vuelve cada vez más susceptible a ser manipulada.)

Y es por eso que en lo concerniente al uso de la hipnosis para tratamientos médicos, deberíamos mejor primero buscar triunfar de las enfermedades y del dolor procurando comprender y obedecer las leyes que regulan la vida y producen la salud y la fuerza.

Por lo tanto deberíamos primero buscar perfeccionar la vida mediante el uso legítimo y el fortalecimiento de nuestros poderes corporales y mentales porque el deber de todo ser humano es aprender a gobernarse a sí mismo.

Y algunos seguramente se preguntarán si no sería apropiado que médicos competentes empleen el hipnotismo de la misma manera que les permitimos prescribirnos drogas venenosas.

Ya que aunque estas pueden ser peligrosas, en las manos de los doctores se vuelven benéficas. Y de igual manera el hipnotismo, a pesar de sus peligros y del grave daño que puede ocasionar efectuado por personas ignorantes, cambiaría por entero produciendo únicamente resultados felices, si es empleado por las inteligencias científicas y educadas de la profesión médica.

Y es cierto que nuestros médicos poseen un conocimiento considerable acerca de la anatomía y la fisiología del hombre, pero la gran mayoría de ellos entienden muy poco acerca de cómo funciona la mente humana, y casi todos ellos ignoran por completo la naturaleza oculta del hombre.

Y es por eso que un poder tan enorme como el que brinda el hipnotismo no debe de ser utilizado por una profesión que todavía no tiene un conocimiento integral del hombre. Porque además el poder solo es digno de confianza en las manos de los sabios desprovistos de cualquier egoísmo y cuyo mayor propósito es el de ayudar a la humanidad a evolucionar.





CONCLUSIÓN

La sugestión hipnótica es el reverso de las leyes Divinas y es inmoral utilizarla, ya que está claro que jamás debemos usar de nuestra voluntad para obligar a otros a que hagan algo o se abstenga de hacerlo (y aun cuando creamos que eso los beneficie). Porque es de menester que cada individuo tenga la libertad de aceptar o rechazar en función de su propia decisión.  Y a nosotros solo nos corresponde ayudar, aconsejar e instruir, pero nunca obligar, mandar y dominar.



(Revista Dharma, S.T. de Venezuela, julio de 1913, p.81-86)





LAS ENSEÑANZAS DE KRISHNAMURTI Y LA TEOSOFÍA



(Observación: este artículo fue escrito por Pablo Sender en la revista “The Theosophist” de diciembre del 2004 y le agradezco mucho a Alexander por haberlo traducido.)


¿Las enseñanzas de Krishnamurti contradicen las enseñanzas Teosóficas ó al contrario reflejan las palabras de Blavatsky y de sus Maestros?

De hecho, ambas se complementan y se arrojan luz entre ellas. Sin embargo, hay muchos que no pueden ver esta conexión, y es por ello que aquí vamos a investigar ciertos aspectos de ambas enseñanzas para descubrir su profunda similitud y complementariedad.

Y a continuación vamos a examinar algunos puntos desde la perspectiva de Krishnamurti y también desde la perspectiva de Blavatsky y sus Maestros.




LA ILUSIÓN DEL “YO”

Blavatsky y Krishnamurti nos advierten sobre la ilusión del “yo inferior” (ego), o sea la personalidad. Pero, ¿qué es ese ego, ese centro con el que nos identificamos y desde el que generalmente actuamos?

Blavatsky dice:

« El ego personal es la creación del ambiente y es el esclavo de la memoria física. » (1)

Y Krishnamurti refleja:

« El observador es el pasado. Y la continuidad es el observador (el cual es el pasado) encontrándose en el presente, y modificándose así a sí mismo y continuando el presente. » (2)

La conciencia del ego (Kama-Manas) se basa en la memoria y en el pasado. Y lo que llamamos “carácter” es el resultado de las características genéticas, las experiencias vividas como resultado de nuestro contacto con el mundo, la familia, etc.

Y la personalidad también está condicionada por la cultura, el clima, la comida, las funciones hormonales, y también (como la enseñanza oculta nos informa) por las tendencias que el alma ha estado acumulando en sus vidas pasadas.

El ego es solo un producto del pasado, modificándose constantemente y creando una continuidad. Y por consiguiente la sensación del “yo que ha vivido experiencias pasadas” es el resultado de las acciones de la memoria, las cuales asocian todas las experiencias cambiantes con un (ilusorio) centro de una aparente permanencia que ha sido llamado “yo”.

Sin embargo, cada uno de nosotros piensa que es una entidad independiente y auto-determinada, y no el resultado de innumerables influencias involuntarias.

Y es por eso que Blavatsky dice que:

« Es Kama-Manas, (o el ego inferior) quien, engañado por la noción de una existencia independiente, como el “productor” a su vez, y el soberano de los cinco tanmatras (en la filosofía Samkya los tanmatras corresponden a los cinco elementos primordiales de la materia, siendo uno de ellos: los cinco sentidos), se convierte en Egoísmo, o sea en el “yo” egoísta. » (3)

Y engañado por la sensación de ser una existencia independiente, cada individuo siente que él es el “soberano” y el “productor” de su personalidad y no es consciente de que su personalidad es el “producto” del funcionamiento de sus sentidos.

Y esto es una ilusión (maya) porque si miramos la manera como vivimos, resulta que este “yo” es un centro de la reacción hacia diversas influencias, es una entidad ilusoria otro pensamiento que, a través de la memoria, genera una sensación de continuidad.

Pero esta entidad pensante no es el Yo Real (el cual según Blavatsky no piensa, sino que sabe).

El Yo Real mora en el Silencio de la pura Percepción. Mientras que la facultad del pensamiento actúa dentro de los limitados elementos adquiridos y en medio de múltiples condicionamientos. Por lo tanto, las decisiones que salen del pensamiento son el resultado de sus influencias que afectan la personalidad, y tienen solamente un valor secundario en el campo espiritual.

Y esta es la razón por la cual Krishnamurti solía decir que el acto de escoger es parte de los movimientos del “yo”, y que la acción correcta sale de un estado “sin opciones”, el cual viene de otra fuente.

Pero entonces,

¿Qué es la voluntad?

¿Es un movimiento del “yo” ó es un medio para el desarrollo espiritual?





LA VOLUNTAD

Krishnamurti asegura que:

« El camino hacia lo supremo no se da a través de la voluntad ó a través del deseo. Porque lo supremo solo puede surgir cuando no hay esfuerzo. Cuando la mente, que se junta a través del deseo, llega a su fin y entonces en esa quietud (que no es un objetivo) la realidad se manifiesta. » (4)

Algunas personas se confunden cuando Krishnamurti cuestiona la validez de usar la voluntad para despertar a la realidad, porque entonces:

¿Deberíamos pues no hacer ningún esfuerzo para evolucionar?

Krishnamurti dice:

« Mientras el “yo” esté activo y creando una proyección, no hay ninguna posibilidad de darse cuenta de la realidad. »

Y Blavatsky dice algo similar:

« El Ego espiritual puede actuar solamente cuando el Ego personal se paraliza. » (5)

Por lo tanto, la conciencia del ego debe ser “paralizada” (Krishnamurti llama a este estado “alerta pasiva”) para que la realidad se pueda manifestar, lo cual es el principal principio del Raja-Yoga.

Pero podríamos preguntarnos:

¿No es la voluntad un aspecto de Atma?

Y es que a veces las palabras pueden producir cierta confusión, y a menudo la misma palabra significa cosas diferentes en los diferentes contextos. Por lo que veamos primero qué es la voluntad y cómo se diferencia del deseo. Porque a menudo confundimos uno con el otro, y esto puede llevarnos a perdernos en el camino.

Tanto Blavatsky como los Maestros, en varios pasajes de sus escritos, definen la voluntad como una actividad del cuarto principio (Kama, el principio del deseo).

Por ejemplo, en una de las cartas Mahatma leemos:

« Toda la individualidad se centra en los tres principios medios, en el tercero, cuarto y quinto principios (y que son: Prana, Kama y Manas). Y durante la vida terrenal en la mayoría de los humanos actuales su conciencia está esencialmente centrada en el cuarto principio, el centro de la energía, la voluntad. » (6)

Krishnamurti desafió fuertemente la idea de “espiritualizar” la voluntad, porque él dijo que lo que llamamos voluntad no es más que deseo, o sea una “voluntad egocéntrica”.

Y Blavatsky advirtió lo mismo al decir que:

« La mayoría de las personas viven en el deseo, confundiéndolo con la voluntad. »

Pero no siempre somos conscientes de este hecho. Y al confundir el deseo con la voluntad, el individuo se convierte en un esclavo de los impulsos de su principio kámico pensando que está desarrollando una “voluntad espiritual”.

El libro La Luz en El Sendero dice:

« Mata el hambre de crecimiento. »

Debido a que la voluntad centrada en un “desarrollo espiritual” es a menudo el producto de la ambición, un deseo de grandeza personal, que es una actividad de Kama.

Podríamos entonces preguntarnos si existe una voluntad pura e impersonal, o sea una energía que no sea una actividad (personal) de Kama. Y Blavatsky escribió algo que puede esclarecer el asunto:

« La Voluntad y el Deseo aquí son considerados opuestos. Así, la Voluntad es la descendencia de lo Divino (o sea Dios en el hombre) mientras que el Deseo es la fuerza motriz de la vida animal.

La mayoría de las personas viven en y por el deseo, confundiéndolo con la Voluntad. Pero el quien quiere separar la voluntad del deseo y establecer su voluntad divina como la gobernante de su vida (porque el deseo es inestable y siempre cambiante, mientras que la voluntad es estable y constante).
. . .
Quien quiere hacer eso, su tarea es doble porque tiene que despertar la voluntad, para fortalecerla mediante su uso y para que sea la gobernante absoluta dentro de su cuerpo, y paralelamente a esto, tiene que purificar el deseo. » (7)


Aquí tenemos varios aspectos para examinar.

Primero, Blavatsky postula que existe una Voluntad diferente de la que generalmente nos referimos como voluntad (terrenal) y que no es nada más que el deseo. Mientras que la Voluntad divina debe despertarse, ya que no se expresa en la mayoría de nosotros y por lo tanto, es algo desconocido.

Entonces lo que generalmente conocemos como voluntad, en realidad es el deseo y debemos tener presente esto en nuestras mentes para no confundir la Voluntad real con el deseo.

Krishnamurti en una ocasión dijo:

« La voluntad y el deseo egocéntricos nutren y fortalecen al ego. »

O sea que todo parece estar en contra de lo que se requiere para entamar el camino espiritual.

Y Blavatsky también dice que la Voluntad (en su aspecto impersonal) y el Deseo (personal) son opuestos, y nosotros debemos aprender a separarlos.


¿Cómo podemos identificar la Voluntad espiritual de la voluntad ó deseo egoísta?

Podríamos encontrar la clave en lo que dice Blavatsky:

« El deseo es inestable y siempre está cambiando, mientras que la voluntad es estable y constante. »

Y Krishnamurti hizo una descripción sobre este tema que puede ayudarnos a encontrar su significado:

« Somos, al menos la mayoría, seres con una gran variedad de estados de ánimo... Y usualmente nos gusta este estado de subidas y bajadas de ánimo, y pensamos que este movimiento es parte de la existencia...

Pero son pocos los que no están atrapados en ese movimiento y que son libres de la batalla del devenir, de modo que en el interior hay una firmeza, no de la voluntad personal, sino una firmeza que no se cultiva; ni la estabilidad del interés concentrado, ni el producto de ninguna de estas actividades.

Y esta firmeza le viene a uno solamente cuando la acción de la voluntad cesa. » (8)

Aquí Krishnamurti está hablando sobre algo que conocemos y que son nuestros múltiples cambios de ánimo, los cuales son los responsables de que un día estemos con mucha energía y al día siguiente estemos indolentes; o también cuando mostramos interés en crecer pero tememos la frustración, etc.

Y todo este tipo de actividades están relacionadas con el deseo (o la voluntad personal) y no con la Voluntad impersonal.

La Voluntad es una fuerza constante, pero tranquila. Nada puede alterar su curso porque no va en busca de nada “visible o audible”.

Y cuando la Voluntad empieza a expresarse a sí misma, el individuo permanece sereno, realizando las diversas actividades diarias sin lucha interna pero con la suavidad que es el resultado de la comprensión.

La Voluntad no es lucha. En cambio el deseo o la voluntad egocéntrica, vaya que sí es lucha.

Sin embargo, tanto Krishnamurti como Blavatsky dicen que es posible salirse de esta inestabilidad y alcanzar una estabilidad interna. Pero el despertar de la Voluntad espiritual ocurrirá cuando cese la voluntad o el deseo egoísta. Como hemos dicho:

“La Voluntad y el Deseo son opuestos.”


Algunas personas piensan que si se convierten en entidades carentes de deseo y sin ambición, ellos podrían caer en un estado vegetativo, y esto quizás podría ser verdad para aquellos que no quieran seguir el sendero espiritual.

Pero para aquellos que están tratando de pisar este sendero, existe una energía mucho mayor detrás de la voluntad egocéntrica que aparecerá tan pronto como se le permita hacerlo.

Por lo que tenemos que dejar ir “esto” para permitir que “eso otro” venga.

Y si queremos descubrir la realidad debemos movernos hacia lo que frenará las actividades del ego.

La pregunta entonces es:

¿Cómo cesará el deseo ó el egocentrismo?

Pues bien, es obvio que se necesita la percepción espiritual para poder ir más allá del pensamiento, del deseo y de las otras actividades pertenecientes a nuestro estado terrenal (Kama-Manas).

Y es por eso que Krishnamurti dice que:

« Cuando hay una percepción inteligente de todo esto, entonces ocurre el milagro real, y cesa la voluntad egoísta. »





MÁS ALLÁ DEL PENSAMIENTO

Una vez Krishnamurti dijo:

« Hemos usado el pensamiento para descubrir la Verdad, pero la Verdad solo puede ser descubierta cuando la mente está totalmente vacía. »

El proceso del pensar es el producto de la actividad de Kama-Manas (también referido como el mental inferior) y debemos entender que la conciencia Kama-Manásica no puede percibir lo que está fuera del parámetro “material”. Solo puede pensar acerca de lo espiritual, hablar sobre ello y considerarlo una posibilidad lógica, pero nunca puede percibirlo completamente.

Y esto es explicado por Blavatsky como sigue:

« Puesto que Manas, en su aspecto inferior, es el asiento de la mente terrestre, puede por lo tanto dar solamente esa percepción del universo que se basa en la evidencia de esa mente, pero no puede dar una visión espiritual. » (9)

« Este tipo de conocimiento es inalcanzable por medio de lo que los hombres suelen llamar “auto-análisis”.  Y tampoco se alcanza por medio del razonamiento o cualquier proceso del cerebro, porque es el despertar de la conciencia Divina del hombre. » (10)


La visión espiritual no vendrá a través de ninguna actividad de Manas inferior (o sea nuestra conciencia cerebral). Y para que el humano sea capaz de percibir la Realidad, él debe cambiar su estado ordinario de conciencia, o sea que debe “despertar la conciencia de la naturaleza Divina en el hombre”.

Y esta conciencia divina es unitiva, no dualista.

Ahora bien, los comentarios de Patanjali sobre los Yoga Sutras indican que mientras la dualidad entre el conocedor y lo conocido exista, la percepción espiritual no es posible, y Krishnamurti y Blavatsky y sus Maestros postulan lo mismo, ya que afirman que para descubrir la Verdad, el ego psicológico (quien crea la dualidad) debe cesar.

Krishnamurti dijo:

« Después de todo, el pensador es parte del pensamiento, ¿no es así?  No hay pensador si no hay pensamiento, pero hemos separado al pensador del pensamiento.  Ahora bien, mientras que el pensador esté separado del pensamiento, hay conflicto por el proceso de la dualidad. » (11)

Y Blavatsky añadió:

« Y mientras dure el contraste Sujeto-Objeto, será imposible que el ego personal rompa la barrera que lo separa del conocimiento de las cosas en sí mismas. » (12)

Y a esto podemos añadir lo que el Mahatma Morya precisó que:

« El Conocimiento Real del que aquí se está hablado no es un estado mental, sino un estado espiritual, lo que implica una completa unión entre el Conocedor y lo Conocido. » (13)

Por lo tanto, teniendo en cuenta la actividad dualística del pensamiento y de su incapacidad para alcanzar lo Real, es obvio que lo que se necesita es ir más allá del pensamiento.


¿Pero existe en el ser humano la posibilidad de tener una visión que pueda trascender el pensamiento?

La Teosofía habla sobre esa posibilidad, y esto es lo que Krishnamurti llama “percepción”, y Blavatsky lo denomina “intuición espiritual ó Buddhi”.

Blavatsky escribió:

« Solo aquellos que se dan cuenta hasta qué punto la intuición se eleva por encima de los tardíos procesos del pensamiento racicionativo pueden formar la más débil concepción de esa Sabiduría absoluta que trasciende las ideas del Tiempo y del Espacio. » (14)

« El ego espiritual refleja estados de conciencia invariables porque es independiente de toda sensación (experiencia).  El ego espiritual no piensa, sino que sabe por medio de un proceso intuitivo (y el cual apenas es concebible para el hombre promedio). » (15)

Por consiguiente debemos investigar profundamente cuáles son las condiciones que hacen posible que venga esa intuición.

Y sobre ese asunto Krishnamurti dice:

« No sé si usted se ha dado cuenta de que hay entendimiento cuando la mente está muy callada (aunque sea por un segundo).

Entonces aparece el destello del entendimiento cuando la verbalización del pensamiento no está.

Simplemente experimente con ello y verá por sí mismo que tiene el destello del entendimiento y esa extraordinaria rapidez de discernimiento, cuando la mente está muy quieta y cuando el pensamiento está ausente. » (16)

Y el Mahatma Kuthumi dice:

« Es sobre la superficie serena y plácida de la mente imperturbable que las visiones reunidas de lo invisible encuentran una representación en el mundo visible.

Porque de lo contrario, en vano buscarían esas visiones y esos destellos de luz repentina que ya han ayudado a resolver muchos de los problemas menores, y que por sí solos pueden llevar a la Verdad ante el ojo del alma.

Y es con un celoso cuidado que debemos de proteger nuestro plano mental de todas las influencias adversas que surgen diariamente en nuestro paso a través de la vida terrestre. » (17)

Tanto Blavatsky y sus Maestros como Krishnamurti, nos animan a descubrir cómo obtener ese estado de Sabiduría que está más allá de lo meramente humano (ese estado de Theo-Sophia o Sabiduría Divina).

Y quizás nuestra tarea como aspirantes a Teósofos podría ser mantener esto siempre en mente.

Pero,

¿Qué herramientas tenemos disponibles?

¿Y cuál debería ser nuestra actitud para permanecer abierto a la posibilidad de alcanzar ese estado?


Este tema es muy complejo y tiene varios aspectos que no pueden ser totalmente tratados en un artículo ni incluso en una serie de artículos. Por lo que solo daremos algunas referencias generales encontradas en las enseñanzas de Krishnamurti y en la literatura Teosófica, las cuales pueden señalar el camino a seguir.

Blavatsky dice:

« Como el hombre físico, limitado y atravesado por ilusiones de todas partes, no puede alcanzar la verdad a la luz de sus percepciones terrenales, decimos:

     -  Desarrolla en ti el conocimiento interior.”

El hombre tiene que conocerse a sí mismo, es decir, adquirir las percepciones interiores que nunca engañan, antes de que pueda dominar cualquier verdad absoluta.

La verdad absoluta es el símbolo de la Eternidad, y ninguna mente finita puede jamás captar lo eterno. » (18)

« Cuando la conciencia individual se vuelve hacia adentro, se produce una conjunción entre Manas y Buddhi. Y en el hombre espiritualmente regenerado esta conjunción es permanente, debido a que el Manas Superior se encuentra unido a Buddhi. » (19)


En el ser humano, la mente puede estar en dos estados alternativos:

-      en el personal y condicionado (Kama-Manas),
-      o en el estado espiritualmente iluminado (Buddhi-Manas).


¿Pero qué es lo que puede abrir la puerta hacia la percepción espiritual?


Blavatsky dice que tenemos que desarrollar el “conocimiento interno”. En la mayoría de nosotros la conciencia está dirigida hacia afuera; somos parcialmente conscientes de las cosas que hacemos, pero no somos conscientes de lo que sucede dentro de nosotros mismos durante la acción. No percibimos ese centro que está actuando, juzgando, pensando, reaccionando, etc.

Por otra parte, hemos leído que para alcanzar la percepción espiritual la mente-cerebro tiene que cesar.

Y estas dos cuestiones están muy relacionadas porque, como Krishnamurti ha escrito, solo a través de una auto-observación profunda, a través de la comprensión de nosotros mismos, la mente comienza a calmarse:

« Solo comprendiéndonos a nosotros mismos la mente se calma. En cambio si no nos entendernos primero a nosotros mismos, la tranquilidad de la mente no es posible.

Y cuando la mente está tranquila (no a través de la disciplina, no cuando está controlada, no cuando está encerrada en la condenación y la resistencia), sino cuando es espontánea, entonces y solo entonces es posible descubrir lo que es la Verdad y lo que está más allá de las proyecciones de la mente. » (20)


La observación no es otra actividad del pensamiento de Kama-Manas. Como se menciona en la última cita de Blavatsky. Y el hecho de que la percepción manásica sea llevada hacia adentro, comienza a producir la conjunción con Buddhi, y esto es lo que crea el silencio de la mente.

Veamos este hecho de manera más detallada. Blavatsky dice que cuando fijamos la atención no solo hacia afuera, sino hacia nuestra percepción de los hechos y de lo que hacemos, la conciencia manásica se coloca a sí misma en su estado más elevado:

« (El séptimo estado es) apercepción espiritual, enteramente consciente; porque alcanza el Manas superior, que es consciente de sí mismo.

La apercepción significa auto-percepción, acción consciente, o sea cuando la atención se fija en la percepción. » (21)


¿Porqué este estado es el más elevado de Manas?

Porque en este tipo de auto-observación, el ego kama-manásico ya no es el que observa y juzga, sino que es lo que observa.

Y entonces podríamos preguntarnos:

¿Si esta observación no viene del “yo”, entonces de dónde viene?

Pues bien, esta observación se realiza sin un centro de observación ya que viene de lo impersonal. Y cuando esto sucede, termina la dualidad generada por el “yo” y no hay más percepción dual sino la percepción pura (Buddhi).

Y es por eso que Blavatsky dice:

« Pues, en el acto de auto-análisis (auto-observación), la Mente se convierte a su vez en un objeto (de percepción) para la conciencia espiritual. Y esto es (por decirlo de alguna manera), la superposición de Buddhi por encima de Manas la que da lugar a la realización última de la existencia, es decir, la auto-conciencia en su forma más pura. » (22)





CONCLUSIÓN

Hemos leído que mediante una vida en ese estado de acción consciente (no negligente o mecánica) y con una profunda atención a la manera como el “yo” responde a las cosas, el auto-conocimiento abre la posibilidad para llevar una existencia (que no es de la personalidad), y obtener una fuerza (que no es voluntad egocéntrica) y abarcar la percepción (que no es de la mente-cerebro).

Y es a través de esta percepción (holística, silenciosa y alerta) que nosotros podemos empezar a «ver el yo inferior a la luz del yo superior», como sugirió Blavatsky, porque es allí donde, de una manera no conceptual, el yo es visto como una ilusión y por consiguiente comprendemos que nuestra verdadera identidad no es toda esa actividad del pensar y sentir, sino que es algo mas. Y así, generamos un “espacio” que debilita la identificación de la conciencia con sus vehículos.

¿Qué es el estado de pura observación que no pertenece a la mente?

¿Qué cualidades tiene?

Blavatsky dio importantes indicaciones y principios universales sobre este tema, aunque no dio una descripción detallada, pero afortunadamente, Krishnamurti prestó mucha atención a este aspecto (e incluso podríamos decir que este ha sido su gran trabajo principal).

Krishnamurti no hablaba mucho de los aspectos macrocósmicos. Algo que había sido suficientemente comentado por Blavatsky y sus Maestros. Pero en cambio Krishnamurti dedicó toda su vida a mostrar pacientemente y con gran inteligencia y profundidad este otro aspecto del trabajo para desarrollar el estado de la Sabiduría Divina (Theos-Sophia).

Por lo tanto, las enseñanzas de Krishnamurti no se oponen a las enseñanzas Teosóficas, sino que son una parte integral de ellas, porque el trabajo Teosófico involucra dos aspectos: el filosófico-metafísico y el experimental-psicológico.

Y si solo tocamos el primero, entonces la Teosofía se presenta como una teoría no relacionada con la vida, y no ofrece herramientas para la auto-transformación.

Y si por el contrario, solo prestamos nuestra atención a la tarea psicológica, entonces la mente permanece encerrada en círculos difíciles de romper y así, la mente centrada en sí misma, pierde la perspectiva universal trascendente de la vida.

Es solamente creando un equilibrio entre estos dos campos de estudio que encontraremos el camino que conduce hacia el desarrollo de esa Theos-Sophia.

Y si aprendemos a construir un puente entre ellos, probablemente aparecerá entonces en nosotros una visión más profunda con respecto a la regeneración espiritual de la humanidad, el cual es el verdadero objetivo de la Teosofía.




Referencias

  1. H.P.Blavatsky, La Clave de la Teosofía, Sección 8 “¿Por qué no recordamos nuestras vidas pasadas?”
  2. Jiddu Krishnamurti, El camino de la inteligencia, Capítulo 4-Parte 4 “¿La naturaleza de una vida religiosa?”
  3. H.P.Blavatsky, La Doctrina Secreta, Vol. V, p. 494 “El fundamento filosófico principal”, T.P.H., Adyar.
  4. Jiddu Krishnamurti, Comentarios sobre el vivir, Serie I-Capítulo 78 “Tranquilidad y voluntad”.
  5. H.P.Blavatsky, La Clave de la Teosofía, Sección 8 “¿Por qué no recordamos nuestras vidas pasadas?”
  6. Las Cartas Mahatma a A.P.Sinnett, No. 13, Enero 1882.
  7. H.P.Blavatsky Collected Writings, Vol. VIII, p.109 “Voluntad y deseo”
  8. Biografía de Krishnamurti, Pupul Jayakar, Cap. XXIII “'Feliz es el hombre que es Nada': cartas a un joven amigo”, p.263.
  9. H.P.Blavatsky, La Clave de la Teosofía, Sección 9 “Sobre la conciencia post-mortem y la conciencia post-natal”.
  10. H.P.Blavatsky Collected Writings, Vol. VIII, p. 108 “Autoconocimiento”.
  11. Jiddu Krishnamurti, Obras Completas, Vol. IX “La respuesta está en el problema”, Madras 5ª Charla Pública.
  12. H.P.Blavatsky, La Doctrina Secreta, Vol. II “Sustancia primordial y pensamiento divino”.
  13. Las Cartas Mahatma a A.P.Sinnett, No. 69.
  14. H.P.Blavatsky, La Doctrina Secreta, Vol. I, “Proemio” (primera nota a pie de página).
  15. H.P.Blavatsky Collected Writings, Vol. VIII, p.96 “Idealismo moderno, peor que el materialismo”.
  16. Jiddu Krishnamurti, Obras Completas, Benaras 5ª Charla Pública, 20 Febrero 1949.
  17. Las Cartas Mahatma a A.P.Sinnett, No. 11.
  18. H.P.Blavatsky Collected Writings, Vol. IX, p.39 “¿Qué es la Verdad?”.
  19. H.P.Blavatsky, La Doctrina Secreta, Vol. V, p.438 “Papel 2” T.H.P., Adyar.
  20. Jiddu Krishnamurti, Obras Completas, París 5ª Charla Pública 7 Mayo 1950.
  21. H.P.Blavatsky, La Doctrina Secreta, Vol. V, p. 548/9, “Conciencia, sus siete niveles” T.P.H. Adyar.
  22. H.P.Blavatsky Collected Writings, Vol. VIII p.96, “Idealismo moderno, peor que el materialismo”

Publicados aquí con el permiso del autor en una versión que puede ser ligeramente diferente de las versiones publicadas en otro lugar.


Texto original en inglés: www.katinkahesselink.net/other/Krishnamurti_Theosophy.html